Sobre Griegos y Romanos


Impresiones, críticas y recensiones de novelas históricas, documentales y películas sobre las antiguas Grecia y Roma

Valerio Massimo Manfredi: Los Idus de Marzo

Los adictos a la novela clásicos y los incondicionales de Valerio Massimo Manfredi esperábamos con expectación su nueva novela, Los Idus de Marzo, editada el pasado mes de Noviembre y en la que aborda de una forma original un tema muy conocido de la historia de Roma, el asesinato de Cayo Julio César acaecido en los Idus de Marzo (día 15) del año 44 a. C.
La sinopsis en la sobretepa y en la web de la editorial dice: "«¡Guárdate de los idus de marzo!» Esta fue la célebre advertencia que hizo un adivino a Julio César, infausto presagio de lo que iba a suceder. El complot ya estaba urdido y los conspiradores decididos a dar el golpe fatal. Tampoco las palabras de aviso del adivino fueron las únicas que escuchó César en los días previos al asesinato, pero era tan grande su confianza que las rechazó. En muchos aspectos la de César fue una muerte anunciada. Esta obra de Valerio Massimo Manfredi es la crónica implacable de las cuarenta y ocho horas anteriores al sangriento acontecimiento que había de cambiar la historia. En ella todos los personajes -desde César hasta Porcia, desde Cicerón hasta Bruto, la mano ejecutora- van asuminedo su papel con la tensa cadencia de una tragedia griega. Y es que a veces la historia es la mejor novela...".
La originalidad reside en la combinación de personajes reales de la Historia con mayúsculas, como César, Bruto, Cicerón, Marco Antonio, Cleopatra, etc., con personajes históricos que participaron en los acontecimientos de aquel período, como Publio Sextio, Antistio, Gayo Trebonio, Artemidoro, etc., con personajes completamente ficticios, aunque verosímiles, que crea Manfredi para su trama novelesca, como los correos Rufo, Vibio, Mustela, etc., soldados y esclavos.
La novela pretende narrar los acontecimientos entre las Nonae de Marzo (día 7) hasta los Idus, casi hora por hora, focalizando la acción en tres tramas: los últimos momentos de César entre la incertidumbre de una conjura y su planificación de la guerra contra los partos; los conjurados, jugando con el tiempo en contra y dubitativos respecto de los miembros de la gente que debía participar en la misma; y por último, las peripecias y luchas de los correos de los partidarios de César y de los conjurados contra la naturaleza, las inclemencias del tiempo y entre ellos (probablemente la parte más original de la novela).
Manfredi prescinde de toda la erudición sobre un hecho tan conocido y se dedica a narrar aspectos menores y crear una trama imaginaria sobre cómo pudieron desarrollarse los hechos.
Sin embargo, desde nuestra opinión y conocimiento de otras obras de Manfredi, podemos decir que no es de sus mejores novelas; más bien todo lo contrario: no es una novela histórica fiel a los hechos, donde Manfredi suele ser detallista, sino que más bien es una novela de ficción histórica, donde los personajes reales interactúan con personajes ficticios; a diferencia de otros títulos de esta segunda faceta novelística, como El imperio de los dragones o La conjura de las reinas o La última legión, el autor italiano no logra crear una emoción trepidante, los diálogos no son tan redondos y ágiles como los de otras ocasiones y el dibujo psicológico de los personajes no resulta original ni atractivo.
Sobre Manfredi en este blog, pincha aquí.

Santiago Posteguillo, La Traición de Roma


Si hace poco os comentábamos la primera y la segunda novela de la trilogía de Santiago Posteguillo sobre Publio Cornelio Escipión y la segunda Guerra Púnica, con los títulos de Africanus, el hijo del cónsul y Las Legiones Malditas, hoy os traemos nuestras impresiones sobre la tercera y última, La Traición de Roma.

Sin duda, nos encontramos ante una gran trilogía de novela histórica, donde se conjugan perfectamente lo histórico y lo literario.  Posteguillo muestra un conocimiento de los datos históricos excepcional y los sabe manejar perfectamente, tanto en lo relativo a la guerra y a la estrategia, como a la vida política de Roma y  los confilictos políticos del Mediterráneo y de Asia.  Al mismo tiempo, su narración es ágil, su habilidad en dibujar la psicología de los personajes es muy buena y los diálogos resultan fluidos, creíbles y acordes con la historia y con los personajes.  Así, con la trilogía de Escipión, Santiago Posteguillo ha logrado poner en las más altas cotas nacionales e internacionales la novela histórica escrita en castellano sobre el mundo romano.

Por otro lado, del mismo modo que decíamos en el caso de Las Legiones Malditas que allí no valía el dicho de que "segundas partes nunca fueron buenas", ahora tenemos que añadir que con La Traición de Roma "no hay dos sin tres". Si la novela podía perder fuerza al eliminarse el factor sorpresa de la concepción de la obra, del estilo, de la perspectiva narrativa, de los cambios de acción, de la confrontación entre romanos y cartagineses, entre Escipión y Aníbal, entre Escipión y Catón (pues ya había muerto Fabio Máximo), entre patricios y plebeyos (como Plauto), ahora todo ello, que continúa en la segunda entrega, se ve mejorado no tanto por una acción trepidante, pues el personaje ya es mayor  apenas participa en batallas, salvo la de Magnesia contra Antíoco III, sino como por las intrigas políticas de Roma, por el declive del pesonaje, por una intensidad de la narración y por un nuevo escenario.

Escipión sigue siendo el gran protagonista de la trilogía, perdiendo mucho peso en la narración Aníbal, exiliado y sin un ejército propio al que hacer frente a Roma, y  los cartagineses.  Ahora adquieren relevancia personajes apenas presentes o desconocidos en las primeras entregas como los hijos de Escipión (en especial Publio y Cornelia Menor), su hermano Lucio Cornelio Escipion, la esclava Areté, políticos y militares de Asia Menor como Antíoco III, su hijo Seleuco, los reyes de Pérgamo y Bitinia, y sobre todo políticos romanos como Catón el censor y Sempronio Graco.

El personaje de Escipión va a ser dibujado desde una perspectiva completamente humana, apenas como un simple militar: enfermo de unas fiebres persistentes, mayor, casi anciano, atacado y traicionado por la ciudad a la que defendió y dio espledor, recofortado con una amante, arrepentido y bacilante por su relación con su mujer y sus hijos; todo ello no quita que su alma se siga debatiendo entre sus convicciones militares, sociales y familiares y las dudas humanas ante nuevos proyectos.

La concepción de la novela ha cambiado: ahora no es un diario de guerra, sino unas memorias, escritas por un hombre mayor y enfermo, próximo a la muerte, que tras su derrota política y su destierro se propone dejar constancia escrita de su historia, de su versión, de su participación en la historia ante el miedo de que la versión de sus opositores prevalezca y sus hazañas pasen al olvido.  Quien busque ahora batallas y acción trepidante se tendrá que conformar con alguna pincelada escasa, como la batalla de Magnesia y las últimas escaramuzas de Aníbal, pues el cuerpo central del libro es la política y sus entresijos en Roma: si Las Legiones Malditas fue el culmen de la carrera de Escipión, su torpeza en el Senado y la convicción de la importancia en su nombre le traerán el final de su carrera.

Así, el relato que en las dos entregas anteriores era extenso, dramático, angustioso, vívido en las batallas, pero al mismo tiempo ágil, ahora el estilo, algo más lento y quizás más pesado (sin duda, para representar el lento proceso de enquistamiento y de maquinaciones contra Escipión por parte de Catón), también resulta atractivo y alcanza grandes cotas narrativas, ejemplificando perfectamente la visión de las intrigas políticas en Roma, con Catón y Graco enfrentados a la visión de Escipión .

La novela se completa con grandes dosis de "didactismo", por cuanto Posteguillo se detiene a contarnos aspectos de la vida cotidiana, sobre todo romana, y hacernos entender el contexto militar, social, político y cultural de Roma.

Sobre Santiago Posteguillo ya expusimos una breve biografía en la entrada de la primera entrega.

Gillian Bradshaw, El heredero de Cleopatra

Publicada en 2001 en lengua inglesa, El heredero de Cleopatra fue traducida al castellano y editada en el 2003 aprovechando el tirón que con otras novelas la estadounidense Gillian Bradshaw había conseguido entre el público de lengua castellana. Con títulos como Teodora, la emperatriz de Bizancio o El faro de Alejandría, Bradshaw mostró una gran maestría en la creación de personajes ficticios dentro del período histórico greco-romano (es el caso de la médica en El Faro de Alejandría, que no desmereció en otros títulos como Ciudadano del Imperio) y un gran tratamiento de fuentes y rigor histórico en el retrato de personajes históricos (como ocurre con Teodora en el primero de los títulos o posteriormente con Arquímedes en El contador de Arena)
Sin embargo, mucho nos tememos que con El heredero de Cleopatra nos encontramos ante una novela que se encuentra muy lejos de sus predecesoras.
La novela es una ficción histórica sobre cuál pudo ser el final de Cesarión tras la toma de Egipto por Octavio Augusto y la muerte de Cleopatra. Cesarión, al que voluntariamente la autora hace epiléptico como su supuesto y posible padre, Julio César, aparece medio muerto en un campamento en el desierto egipcio a punto de ser incinerado en su propia pira funeraria; escapa, es encontrado por un comerciante egipcio de baja clase social y se desarrollarán a partir de aquí una serie de tramas de viajes, negocios, amores, peligros y traiciones que acaban con un Cesarión perdonado por su primo lejano.
Ni las tramas son creíbles ni el dibujo de los personajes es real; la acción resulta predecible constantemente y un toque femenino con el enamoramiento de Cesarión y Melanthe y un toque americano con un "happy end" más que cuestionable (ambos toques rastreables en obras como El faro de Alejandría) deslucen por completo la novela, a la que no nos queda otro remedio que calificar de prescindible.
Por último, lamentar el trabajo de post-producción de la editorial en la traducción (no es la primera vez que lo detectamos en sus libros): aunque la traducción esté bien, desluce enormemente el descuido e ignorancia de las reglas mínimas de transcripción de los nombres clásicos al castellano: no es admisible el uso de formas como Kleón, Kinesias, Archibios, Melanthe, etc., en lugar de las correctas Cleón, Cinesias, Arquibio, Melante, etc.; menos perdonable aún es el uso de formas a veces transcritas y a veces no (Ario y Areios); pero todavía enerva y molesta más que no se sepa que Cisalpine Gaul es el término inglés para la Galia Cisalpina, región situada entre el valle del Po y los Alpes. El colmo de estos despropósitos, posiblemente por correción ortográfica del ordenador, es el cambio de nombres, ya que Marco Vipsanio Agripa pasa a ser Marco Vespasiano Agripa.
La sinopsis de la novela en la web de Ediciones Salamandra dice: "Considerado por algunos la pieza clave de la posible unión entre Roma y Egipto, y despreciado por otros como el indigno fruto de la pasión amorosa de Julio César por Cleopatra, Cesarión es tal vez el personaje más enigmático de aquella fascinante época histórica. Supuestamente asesinado por orden de Octaviano, el hijo adoptivo y sucesor de César, que lo veía como una seria amenaza para sus sueños de expansión del Imperio, poco se sabe de la suerte que corrió el joven heredero de Cleopatra. Apoyándose en la hipótesis de un Cesarión que, tras sobrevivir al intento de magnicidio, se enfrenta al terrible dilema de cambiar de identidad y rehacer su vida o sucumbir ante lo inevitable, Gillian Bradshaw —autora del superventas El faro de Alejandría— narra la dramática situación de un joven obligado a renunciar a sus valores más preciados, el deber y el honor, para iniciar en el anonimato un recorrido por tierras de un Egipto que falsamente creía conocer y cuya maravillosa riqueza se despliega ahora ante sus ojos. Desprovisto de títulos, posesiones e incluso de su nombre, este viaje, tanto geográfico como íntimo, hará que afloren en Cesarión sentimientos prohibidos como la amistad, la honestidad y el amor, que abrirán en él las puertas hacia la verdadera percepción de la condición humana".
Sobre Gillian Bradshaw, la web de Ediciones Salamandra ofrece unos breves apuntes biográficos: "Gillian Bradshaw es una de las escritoras de narrativa histórica más importantes de Gran Bretaña. Licenciada en Literatura e Historia Clásica en la Universidad de Cambridge, sus obras destacan por el riguroso trabajo de documentación e investigación que realiza antes de escribirlas. De sus diez novelas publicadas en inglés hasta la fecha, SALAMANDRA ha editado la trilogía sobre Bizancio compuesta por Teodora, emperatriz de Bizancio, El faro de Alejandría -que obtuvo un extraordinario éxito de ventas en nuestro país-y Púrpura imperial, El heredero de Cleopatra y ahora El contador de arena. Ganadora del Premio Alex 2001, Gillian Bradshaw reside actualmente en Inglaterra".

Santiago Posteguillo, Las Legiones Malditas


Si hace poco os comentábamos la primera novela de la trilogía de Santiago Posteguillo sobre Publio Cornelio Escipión y la segunda Guerra Púnica, con el título de Africanus, el hijo del cónsul, hoy os traemos nuestras impresiones sobre la segunda, Las Legiones Malditas.
Sin duda, lo primero que debemos decir es que aquí no vale el dicho de que "segundas partes nunca fueron buenas", sino todo lo contrario. Si la novela podía perder fuerza al eliminarse el factor sorpresa de la concepción de la obra, del estilo, de la perspectiva narrativa, de los cambios de acción, de la confrontación entre romanos y cartagineses, entre Escipión y Aníbal, entre Escipión y Fabio Máximo, entre patricios y plebeyos (como Plauto), ahora todo ello, que continúa en la segunda entrega, se ve mejorado por una acción trepidante, por unas intrigas con espías, una intensidad de la narración y un nuevo escenario.
En Las Legiones Malditas Escipión pasa a ser e gran protagonista de la trilogía, quitando peso en la narración a Aníbal y a los cartagineses, si bien adquieren relevancia personajes secundarios en la primera entrega como Masinisa, Giscón, Asdrúbal, Magón o Sífax en el bando cartaginés y los tribunos y demás subcomandantes de las legiones romanas, como por ejemplo Cayo Valerio; lo mismo ocurre en los personajes femeninos, donde Emilia, la esposa de Escipión será sustituida en la trama por Netikerty, la esclava de Lelio, el segundo al mando de las legiones romanas y más íntimo amigo de Escipión, y Sofonisba, hija del cartaginés Giscón y esposa de Sífax primero y de Masinisa después.
El personaje de Escipión va a ser dibujado desde una perspectiva más humana que la de un simple militar y su alma se debate entre sus convicciones militares, sociales y familiares y las dudas humanas ante lo nuevo y las grandes empresas. La novela se encamina hacia el clímax de la batalla de Zama y de victoria y supremacía de Escipión sobre Aníbal, sobre los cartagineses y sobre los demás senadores y cónsules romanos.
El relato de la batalla, extenso, resulta dramático, angustioso, vívido, pero al mismo tiempo ágil. También la visión de las intrigas políticas en Roma, con Fabio Máximo y Catón enfrentados a la visión de Escipión alcanzan grandes cotas narrativas.
La novela se completa con grandes dosis de "didactismo", por cuanto Posteguillo se detiene a contarnos aspectos de la vida cotidiana, sobre todo romana, y hacernos entender el contexto militar, social, político y cultural de Roma.
Como pequeño pero, tras la narración de la batalla, en las últimas páginas se desinflan los acontecimientos, aunque creemos que, sin duda, es para prepararlos para la tercera entrega, La Traición de Roma, que este próximo Octubre sale al mercado.
Sobre Santiago Posteguillo ya expusimos una breve biografía en la entrada de la primera entrega.


El Imperio Romano: 1 La Primera Guerra Bárbara

En este año 2009 se ha editado en España la colección de dvd's titulada El Imperio Romano. Ascensión y caída del imperio más influyente y poderoso de la historia, emitida en Canal Historia y distrubuida en España por Divisa Home Video. Se trata de una caja con cuatro discos que recogen los trece episodios de una serie de documentales de la estadounidense A&E Television Networks, la que pertenecen el Canal Historia, entre otros, con el título original de Rome: Raise and fall of the Roman Empire. Se trata de un producto televisivo emientenmente estadounidense, ya que los capítulos, de unos 45 minutos muestran tres pausas tras las cuales se resume en medio minuto lo expuesto en lo indicado antes del corte publicitario correspondiente (en los dvd's los anuncios, lógicamente, están omitidos, pero no los saltos de las pausas y las repeticiones de escenas y de narración).
También se nota que está dirigido en un principio a un público no europeo por las explicaciones geográficas detalladas y por el gusto de magnificar la historia y los hechos.
Acabamos de ver el episodio 1: La Primera Guerra Bárbara. Es sorprendente que para su propósito de explicar el inicio del Imperio Romano hayan comenzado en este punto. Tras resumir en apenas un minuto el origen de Roma hasta el siglo I a. C., se deja claro que se quiere hablar del Imperio Romano y se toma como punto de partida un hecho que la historia no considera de los más relevantes en la historia de Roma. Uno acostumbra a pensar que la expansión romana por la Península Itálica, las Guerras Púnicas o las Guerras de las Galias son el gran punto del imperio, pero los autores del documental eligen la guerra que Mario sostuvo contra los cimbrios, los teutones y los ambrones al final del siglo II a. C. como punto de partida. Los únicos apoyos que hemos detectado para ese punto son dos: el hecho de que Mario llevó a cabo una reorganización militar en las legiones que resultó definitiva y eficaz, creando una máquinaria de guerra y una infantería casi invencibles y que les sirvió enormemente a otros generales como Julio César, y que Mario vivió en un mundo de corrupción política en Roma tal que el fin de la República estaba cerca y las dictaduras y el imperio ya estaban cerca.
Por lo demás, los hechos no fueron de gran trascendencia y, además, por entonces Roma ya era una potencia expansionista que ocupaba Hispania, parte de la Galia, parte del norte de África, Grecia y algunos otros territorios.
En cuanto al documental en su aspecto audiovisual, está concebido al estilo de los documentales tradicionales, por cuanto hay una voz de un narrador que describe constantemente los hechos y que sólo se interrumpe por las intervenciones, a modo de testimonio de autoridad académica -magister dixit-, de cuatro profesores de universidades (de segunda fila) de Estados Unidos.
Por otro lado, el documental no es una sucesión de imágenes de cuadros, mapas, monumentos, emplazamientos, etc., sino que, salvo por unos mapas de situación, de movimiento de tropas y de disposiciones estratégicas, el aparato visual es una reconstrucción con actores y figurantes, pero sin llegar al docudrama, ya que no hablan y la voz en off siempre está por encima de la acción. En este sentido, las reproducciones de las armas romanas y bárbaras son bastante aceptables, pero no las formas de combatir y los emplazamientos de las batallas y menos aún los edificios: en el senado de Roma hay grecas griegas, mujeres durante las sesiones, mientras que los bárbaros viven en tiendas de campaña de tela o de paja (ni siquiera en cabañas, así que mucho menos en casas).
No es un buen material didáctica, pero creo que tampoco lo es audiovisual.

Edward Bazalgette: Aníbal, el peor enemigo de Roma

Un dicho inglés viene a decir que toda historia tiene dos bandos y miles de versiones. Este es el caso: en la lucha entre romanos y cartagineses los bandos están claros y las versiones que narran los hechos difieren por distintas razones: no tenemos fuentes cartaginesas que nos cuenten su punto de vista, por contra sí tenemos fuentes romanas que narran claramente los hechos, pero desde la perspectiva del vencedor, luego vienen las monografías de los estudiosos (algunas de ellas intentando dar la versión cartagnesa) y finalmente están las versiones libres de los artistas, con sus licencias, entre los que tendríamos que contar a novelistas (sobre todo de novela histórica) y directores de cine, centrándose ya en el bando romano o en el bando cartaginés o en los personajes centrales de los hechos, Aníbal y Escipión.


Ya que recientemente os comentábamos, una versión, la del libro de Santiago Posteguillo Africanus, el hijo del cónsul, hoy os vamos a hablar de otra, la de un documental con la misma temática: Aníbal, el peor enemigo de Roma, de Edward Bazalgette (en la foto de abajo), publicado por la BBC (British Broadcasting Corporation), editado en 2006.
La sinopsis de documental en la contraportada del dvd dice: "La vida de uno de los mayores estrategas de la historia llega de la mano de la BBC. Aníbal consiguió frenar el avance del Imperio romano llevando a sus tropas, a través de los Pirineos y los Alpes, ante las mismas puertas de Roma. Aníbal, el peor enemigo de Roma, combina imágenes por ordenador, dramatizaciones, dramatizaciones filmadas de manera tradicional y la investigación histórica más rigurosa y actual para narrar la historia del hombre que enseñó a Roma el significado de la palabra miedo. Más de 400 actores, incluyendo extras y especialistas, han participado en esta impresionante producción protagonizada por el actor Alexander Siddig, que da vida a Aníbal Barca, el general cartaginés admirado por Napoleón al que todavía hoy se considera uno de los genios tácticos más grandes de la historia militar".
El documental en sí pertenece a lo que se ha dado en llamar docudrama, es decir, un formato televisivo a mitad de camino entre una película y un documental. Tiene sus ventajas, ya que resulta más atractivo para un público más habituado al cine y a lo audiovisual, se eliminia la constante narración de los hechos (como ocurre en los documentales al uso), se evita también la sucesión de fotografías, mapas, gráficos etc. Sin embargo, no cuentan con los medios cinematográficos para los efectos especiales ni con el dinero de las grandes superproducciones (en este sentido, las licencias y errores de concepción y recreación históricas son menores, aunque también se escapan -baste con contemplar el senado cartaginés, muy greco-romano, o el propio senado romano sin las bancadas de piedra), por lo que no son un producto excesivamente atractivo.
El hecho de que se concentre toda la vida de Aníbal en 90 minutos, hace que sean breves todos los acercamientos a las diversas facetas del general: su relación con su padre y sus hermanos, su relación con su esposa, sus enemigos dentro del senado cartaginés (Hanón), las vicisitudes estratégicas, las diferentes batallas, etc. Del mismo modo también se tratan brevemente cuestiones del bando romano como las rencillas políticas dentro del senado (Fabio Máximo frente a los Escipiones, por ejemplo), el rápido ascenso de Escipión el Africano, etc.
Con todo, como documental cumple la función de enseñar con el deleite de que no sea un documental al uso con intervenciones doctas de sesudos expertos y complejos gráficos y recreaciones.
Como aperitivo, os facilito los 10 primeros minutos del documental, colgado en youtube:


Con todo, logra su objetivo, ya que nos cuenta la historia militar de Aníbal y sus enfrentamientos con Roma. El documental tiene el propósito de mostrarnos la valía militar de Aníbal, sus grandes dotes como estratega, sus victorias y sufrimientos, al tiempo que muestra el avance de la personalidad de Publio Cornelio Escipión el Africano hasta su enfrentamiento final en la batalla de Zama.


Santiago Posteguillo, Africanus, el hijo del cónsul


Probablemente, la novela histórica de temática romana de más éxito en lengua castellana en ala actualidad es la trilogía escrita por Santiago Posteguillo y dedicada a Publio Cornelio Escipión el Africano. En Febrero de 2008 se edita Las legiones malditas (actualmente por la 9ª edición) y en Octubre de 2008 Africanus, el hijo del cónsul (actualmente por la 6ª edición) . En Octubre de 2009 se va a publicar el libro que cierra la trilogía, La traición de Roma. Aunque sea la segunda en editarse, en orden cronológico e histórico, Africanus, el hijo del cónsul es la primera parte de la trilogía, ya que narra la infancia y juventud del político y militar romano hasta los 25 años, mientras que Las legiones malditas cuentan la historia a partir de que Escipión se hace cargo de estas legiones a la edad de 26 años.
Es posible que el hecho de que parte de las Guerras Púnicas, en especial la segunda, tuvieran como escenario Hispania ha atraído últimamente a varios autores de novela histórica sobre este tema; hace un tiempo ya comentamos en este mismo blog la novela de Emilio Tejera Puente Cartago: El imperio de los dioses, que narra la tercera Guerra Púnica. Ahora Santiago Posteguillo se centra en la segunda y en especial en la figura de Publio Cornelio Escipión, el Africanus, hijo del cónsul, famoso por sus victorias sobre los cartagineses.
Aunque la extensión de las novelas "puedan asustar" a los lectores, lo cierto es que la lectura de la primera entrega de la trilogía es fácil y amena. Quizás los que conozcamos el mundo antiguo podamos encontrar algunos pasajes un tanto lento o pesados y el desenlace por conocido no resulta sorpresivo (por ejemplo, un latinista sabe que Tito Macio es el praenomen y el nomen del comediógrafo Plauto), pero en su conjunto es una buena novela, muy didáctica y con un ritmo de la dramatización y de la acción mantenido casi constantemente.
Estructuralmente, la novela va jugando con saltos entre la actividad de los romanos y de los cartagineses,para ofrecer el punto de vista de ambos bandos, si bien es claro quién es el personaje central y cuál es el punto de vista del narrador, más posionado en la perspectiva romana que en la cartaginesa. En estas escenas coetáneas cuando no simultáneas, se nos ofrece la visión de la familia de los Escipiones en oposición a la postura de Quinto Fabio Máximo (secundado por Marco Porcio Catón), con lo que el autor pretende reflejar lo complicado de la política romana, los entresijos de la misma, las disputas de poder, las envidias, las clases, las magistraturas, etc.
Por otro lado, la vida de Tito Macio Plauto es un contrapunto entre la vida de los patricios romanos y los plebeyos, en muchas ocasiones no romanos, sino itálicos, pero, además, permite conocer el ambiente cultural de la Roma del siglo II a. C. y la disputa entre los partidarios de la cultura griega como símbolo del progreso (por ejemplo, la familia de los Escipiones), frente al mantenimiento de las tradiciones romanas como símbolo de lo auténtico y de la esencia romana (por ejemplo, Fabio Máximo y Catón).
El tercer contrapunto se ofrece entre la visión de la guerra desde el bando romano y desde el bando cartaginés, aunque el autor no se detiene en exceso en describirnos la personalidad de Aníbal ni la idiosincrasia de la política cartaginesa.
(En este sentido, la obra de Emilio Tejera Puente daba mucha importancia a los personajes anónimos de la historia, a la gente normal y a su vida cotidiana, cosa que en el caso de Posteguillo apenas se salva por la vida de Plauto).
En este orden narrativo, el hilo conductor es la figura de Publio Cornelio Escipión, primero, en su infanicia y juventud a la sombra de su padre el cónsul y de su tío, general y después procónsul, para avanzar en su figura con sus primeros escarceos militares, su amor y matrimonio con Emilia y sus primero éxitos militares.
Así, siempre he considerado que la novela histórica bien escrita hacía de carne y hueso a los personajes y grandes nombres de la historia de los que a menudo sólo sabemos qué hicieron y poco más. Con Africanus, el hijo del cónsul, él, los que le rodeaban y sus rivales parecen tener cara, voz, gestos y vida, dejando de ser sólo un nombre entre muchos otros en un manual de historia.
La novela se cierra con la victoria de Escipión hijo en Cartago Nova y con las espadas en todo lo alto en la guerra, ya que Aníbal se encuentra ya instalado desde hace un tiempo en el sur de la Península Itálica.
Esta novela, de diálogos ágiles, con narración viva, muestra el conocimiento del autor no sólo de la historia de la guerra, sino también de estrategia, geografía, vida cotidiana, política, etc., de la Roma del siglo II a. C.
Quizás, como pequeño borrón, diríamos que en su narración resulta en ocasiones previsible y cae en tópicos, pues los personajes son bastante planos y estáticos (en nuestra opinión, salvo Africanus y Plauto, lo demás personajes no evolucionan y apenas tienen margen de maniobra, pues, por ejemplo, Emilia y Sempronia son perfectas, Fabio Máximo en un malo muy pérfido y retorcido, Aníbal es un general muy astuto,etc.), es decir, actúan como se espera que actúen y son poco "humanos" y muy "personajes".
En la web de Editorial B, puedes consultar información sobre Africanus, El hijo del cónsul. La sinopsis de libro es la siguiente: "A finales del siglo III a. C., Roma se encontraba a punto de ser aniquiada por los ejércitos cartagineses al mando de uno de los mejores estrategas militares de todos los tiempos: Aníbal. Su alianza con Filipo V de Macedonia, que pretendía la aniquilación de Roma como Estado y el reparto del mundo conocido entre las potencias de Cartago y Macedonia, constituía una fuerza imparable que, de haber conseguido sus objetivos, habría determinado para siempre la historia de Occidente. Pero el azar y la fortuna intervinieron para que las cosas fueran de otro modo. Pocos años antes del estallido del más cruento conflicto bélico que se hubiera vivido en Roma, nació un niño llamado a realizar grandes proezas: Publio Cornelio Escipión, hijo del cónsul de Roma durante el primer año de la guerra y de quien tomó, entre otras cosas, el nombre. El joven oficial iniciaría un camino extraño y difícil, sorteando obstáculos y opositores, y buscando alianzas imposibles. Sus hazañas le valieron el sobrenombre de Africanus, en alusión a uno de los territorios que conquistó, con enorme valor, en el campo de batalla. Pero la admiración y la gloria le trajeron también la envidia".

En la web del autor, podemos encontrar información sobre sus obras y una pequeña biografía que resumimos: "Santiago Posteguillo, filólogo, lingüista, doctor europeo por la Universidad de Valencia, es en la actualidad profesor titular en la Universitat Jaume I de Castellón y director de la sede en dicha universidad del Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas de la Comunidad Valenciana. Santiago Posteguillo ha estudiado literatura creativa en Estados Unidos y lingüística y traducción en diversas universidades del Reino Unido. Autor de más de setenta publicaciones académicas que abarcan desde artículos de investigación a monografías y diccionarios especializados, en 2006 publicó su primera novela, Africanus, el hijo del cónsul (2006), primera parte de una trilogía que continúa con Las legiones malditas (2008). En la actualidad está trabajando ya sobre la tercera novela de esta trilogía.Santiago Posteguillo vive en Puçol, en la provincia de Valencia, a pocos kilómetros de la antigua fortaleza púnica y romana de Sagunto".

Peter Parsons, La ciudad del pez elefante

Una deuda casi sentimental nos ha llevado a leer este libro: nueve años de estudio sobre las Helénicas de Oxirrinco dejan huella y el nombre de esta ciudad del Egipto antiguo bien merece un libro como el publicado por Editorial Debate y cuyo autor es Peter Parsons: La Ciudad del Pez Elefante: La Vida de los Griegos en el Antiguo Egipto.
Oxirrinco, del griego antiguo Ὀξύρρυγχος, siginifica "de pico agudo", haciendo referencia a la característica anatómica de un pez del Nilo, considerado sagrado y que recibe este nombre y en su honor la ciudad. Hoy en día sus ruinas se localizan junto a la actual El-Bahnasa.
Si arqueológicamente la ciudad no es un gran yacimiento desde un punto de vista arquitectónico ni de relevancia en lo relativo al Egipto clásico, Oxirrinco es un yacimiento de primer orden, por no decir el más importante, en cuanto a la aparición de centenares de miles de restos de papiros, sobre todo en griego y en latín, desde el inicio de la época imperial romana hasta el final de la dominación romana e incluso bizantina en Egipto.
Baste un ejemplo: los dos grandes arqueólogos que excavaron sistemáticamente en Oxirrinco y descubrieron la mayor parte de los papiros, los británicos B. P. Grenfell y A. S. Hunt, trabajaron durante más de tres décadas en Oxirrinco, encontraron más de 500.000 papiros y todavía hoy no han sido catalogados, publicados y estudiados una gran parte de ellos. A ellos deberíamos sumar los encontrados allí en excavaciones posteriores como la italiana con Evaristo Breccia a la cabeza en los años 30 del siglo XX. Ahora la Societat Catalana d' Egiptologia trabaja en Oxirrinco.
No es exagerado decir que si Pompeya ofrece un escenario físico, real y tangible de la vida cotidiana de los romanos en el siglo I d. C., Oxirrinco ofrece todo el archivo escrito de esa vida cotidiana. Entre sus papiros se conservan textos literarios (se han recuperado obras, poemas y fragmentos desconocidos hasta entonces de autores conocidos como Safo y no tan conocidos como el autor de mis queridas Helénicas de Oxirrinco), textos oficiales y administrativos (como impuestos, organización de gremios, órdenes de actuación a subordinados en la administración política, militar y social de Oxirrinco y de Egipto), pero lo que más ha impresionado y destaca es el volumen de escritos privados (no es de extrañar porque en Egipto el papiro era accesible y barato), pero para el estudioso debió de ser estremecedor leer las cartas de un padre a sus hijos, de un hijo revoltoso a su padre (la famosa carta de Teón a su padre, Papiro de Oxirrinco II 119, en la foto), cuestiones de pleitos por herencias, encargos de materiales para que funcionaran los negocios, etc.
En este sentido, quien lea el libro se encontrará con una obra muy parecida a las de Robert Flaccelière, Jerôme Carcopino o Jacques Heurgon sobre la vida cotidiana de griegos, romanos y etruscos respectivamente. El libro de Parsons es un estudio ameno sobre la vida cotidiana en Egipto que cuenta con el aval de los miles de testimonios papirológicos consultados como prueba irrefutable de lo que cuenta.
Con 36 ilustraciones (algunas de ellas muy interesantes, como el "primer comic" de la historia), tras hablarnos de la historia de las excavaciones en Oxirrinco, sus vicisitudes y el trabajo que conlleva leer un papiro (desde que se desentierra hasta que se limpia, protege y descifra) y tras hacer un esbozo de la vida de los griegos (y no griegos) en el Egipto a partir del siglo I d. C, Parsons recorre todos los estamentos de la ciudad y todos los ámbitos de la vida: relación de los hombres con los dioses (incluido el Nilo) y los gobernantes, los mercados, familiares y amigos, poetas y eruditos, burocracia, religión y llegada del cristianismo. Es un estudio social también a través de la escritura, la letra, el contenido de los textos. Un libro para disfrutar de los pequeños detalles y de los textos que hacen comprender la vida cotidiana de la época.
Sinopsis de la editorial: "¿Cómo era la vida en la Antigüedad? La historia de un descubrimiento arqueológico sin par. Situado a 160 kilómetros al suroeste de El Cairo, Oxyrhynchus es uno de los hallazgos arqueológicos más importantes jamás encontrados. A través de una serie de pergaminos y papiros encontrados entre las ruinas, el reconocido egiptólogo de Oxford Peter Parsons reconstruye la vida social de una comunidad perdida en el pasado. El matrimonio, las formas de acceder a la propiedad, los objetos, la vida en el interior del hogar, y mucho más sobre la vida en esa ciudad, en un increíble relato que se lee como una auténtica novela de aventuras".
La sinopsis del libro es más amplia: "En 1897 dos arqueólogos ingleses comenzaron a excavar unos montículos cubiertos de arena a unos ciento cincuenta kilómetros de El Cairo. Cuando terminaron, diez años más tarde, habían reunido 500.000 fragmentos de papiro, que fueron enviados a Oxford para ser descifrados, tarea que prosigue en la actualidad. Además de textos cristianos de evangelios desconocidos y poemas griegos desaparecidos desde la caída de Roma, hay formularios de impuestos, peticiones, cartas privadas, acuerdos de venta, alquileres, herencias, listas de compra. Con estas piezas, Peter Parsons, eminente egiptólogo y catedrático de Oxford, compone un fascinante tapiz de todos los aspectos de la vida de una floreciente ciudad: Oxirrinco ("la Ciudad del Pez Elefante"), en un brazo secundario del Nilo. La total ausencia de lluvia en esta zona de Egipto favoreció la conservación de los papiros bajo la arena como en ningún otro lugar del Imperio romano. De este modo nos llegan las voces de barberos, apicultores y armadores, curtidores y carreteros, poetas y albañiles, tejedores y vinateros, con los grandes acontecimientos de la Antigüedad tardía como telón de fondo: el auge y la caída del Imperio romano y la aparición del cristianismo, así como la fundamental crecida anual del Nilo. El resultado es un retrato único y extraordinario de la vida diaria en el valle del Nilo entre la llegada de Alejandro Magno, y la conquista árabe, mil años después".
Sobre el autor, la editorial nos dice: "Peter Parsons, egiptólogo y especialista en la cultura helenística, es uno de los más importantes arqueólogos contemporáneos. Catedrático de la Universidad de Oxford, es un habitual profesor invitado en los mejores centros académicos del mundo y conferenciante. Durante los últimos veinte años ha trabajado en la excavación de Oxirrinco, que ha aportado datos de trascendencia mundial para el conocimiento de la Antigüedad. "

Michael Curtis Ford, La Espada de Atila

Sobre las novelas históricas de Michael Curtis Ford ya hemos hablado en otras ocasiones dentro de este blog (pincha aquí). De hecho, su último best-seller, La caída de Roma, está siendo todo un éxito.

Sin embargo, La caída de Roma en cierto modo es una continuación de su cuarta novela, La espada de Atila, publicada en España en 2007.

Como característica de Ford, la narración de los hechos históricos nos los muestra como muy fieles a la historia y las noticias topográficas, urbanísticas, estratégicas y militares son siempre acertadas; sólo los diálogos, ágiles, son ficción en sus novelas

En esta su cuarta novela, se centra en la dualidad Roma-Bárbaros a través de las personas de Flavio Aecio y de Atila, orientando la narración a la batalla de los Campos Catalaúnicos (hoy Châlons, en Francia).

La obra comienza con un hecho aparentemente sorprendente en la noche posterior a la batalla de los Campos Catalaúnicos: un viejo huno, herido y maltrecho, huido de su campamento y ejército, pide que le lleven ante el general romano, Flavio Aecio, quien, ante la sorpresa de los demás generales y militares romanos lo acoge y pide a los médicos que hagan lo posible por salvarlo.

Tras esta presentación, se narra la vida y obra de Flavio Aecio, general romano, hijo de una romana, Aurelia, y de un escita, Gaudencio, general que sirvió a las órdenes de varios emperadores romanos en la corte de Rávena, y la vida de Atila, rey de los hunos. Sus vidas se entrecruzaron cuando Aecio fue enviado como rehén a la corte del rey huno, Rugila, mientras que el príncipe huno, Atila, fue enviado en contrapartida a la corte romana de Rávena (los tejemanejes, hipocresías y luchas de poder en las cortes de Rávena y Constantinopla se dibujan muy bien en la novela).

La novela pretende mostrar la "pre-historia" de la batalla de los Campos Catalaúnicos, es decir, cómo dos hombres con vidas paralelas y opuestas (un romano criado entre hunos y un huno educado entre romanos) supieron aprovecharse de dicha circunstancia, seguir fieles a su naturaleza, pero aprender de su educación para ocupar los dos bandos de una misma historia: el bárbaro Atila aprenderá de los romanos estrategia y cultura suficiente para predecir sus movimientos y así asolar el imperio romano (cosa que Ford omite en la novela en aras de no extenderse demasiado y centrarse en los personajes y en la citada batalla), mientras que el romano Aecio, fiel a la disciplina y al honor romano, aprende del modo de vida huno la forma de enfrentarse a estos bárbaros. El rasgo principal de la oposición entre Atila y Aecio residirá en que, aunque ambos aprenden de sus enemigos, Atila nunca se adapta el mundo romano (no aprende griego, su latín dejaba bastante que desear, no seguía el ritmo de las clases, se sentía encerrado y ponía por delante su naturaleza), por lo que nunca tendrá seguidores y adeptos, mientras que Aecio sí lo hace, tanto que comandará sus propias tropas hunas. Atila seguirá siendo huno de naturaleza y pensamiento, mientras que Aecio será romano de convicción y pensamiento, pero huno para la guerra.
Así, Ford plasma muy bien la relación juvenil entre Atila y Aecio y, sobre todo, la vida de ambos fuera de su entorno, en especial la de Aecio entre los hunos, donde ejerció como general y salvó la vida de otro general huno, Turgrid, que reaparece al principio y al final de la batalla de los Campos Cataláunicos.
Por lo demás, Atila, llegará al trono de los hunos tras la muerte de Rugila y la incapacidad del príncipe de asumir el trono; además, existía una leyenda huna sobre la espada del mandatario huno que haría de su pueblo una gran nación, y al poco del reinado de Atila un agricultor, tras 50 años arando el mismo campo, encontró una espada desgastada, pero rica y enjoyada, que se entendió como la espada metafórica del reinado de Atila. En su desmesura, tras sus conquistas, Atila se empeña en destrozar y conquistar el imperio romano, por lo que, con la colaboración de alanos y otras tribus (uno de sus generales no hunos será Orestes, padre del último emperador romano, Rómulo Augústulo, y uno de los personajes clave de La caída de Roma), se enfrentará a los romanos en la citada batalla con un millón de soldados frente a menos de la mitad por parte de los romanos.
La derrota de Atila, por entonces con unos 50 años de edad, supondrá su declive y retirada, hasta su muerte que da inicio a la siguiente novela, La caída de Roma.

Rosemary Sutcliff, El Águila de la Novena Legión

Sólo se ha tardado 54 años en traducir al castellano una de las novelas históricas más famosas del reino unido, El Águila de la Novena Legión, de Rosemary Sutcliff, editada en 2008 por Plataforma Editorial. En realidad, la novela forma parte de una trilogía, formada por esta primera (1954), por The Silver Branch (1957), no traducida al castellano todavía, y Aquila, el último romano (1959), traducida al castellano en 1989 en la colección Gran Angular.
La trilogía sigue el hilo conductor de los miembros de una misma familia de soldados romanos en Britania, pero, lógicamente, en distintas épocas, siglos II, III y IV d. C., por lo que en sí están concebidas como novelas completamente independientes.
Hasta ahora, sólo habíamos leído sus dos magníficas adaptaciones juveniles de la Ilíada y la Odisea de Homero bajo los títulos de Naves Negras ante Troya y Las Aventura de Ulises, editadas en Vicens-Vives. Si a nosotros nos gustaron, podemos afirmar que la mayoría del alumnado de entre 15 y 18 años que las han leído, han disfrutado con ambas, más de lo que como docentes esperábamos.
Esta novela en cuestión sería más que una novela puramente histórica una novela de ficción histórica, ya que, partiendo de un hecho real, la pérdida de parate de una legión en las tierras de Escocia, los personajes no son reales ni los hechos; sólo el contexto histórico de la Britania en la época de Trajano y Adriano, las relaciones entre romanos y pictos, los problemas de frontera y la realidad de las tribus celtas de las tierras altas de Escocia son reales. Lo demás es una ficción, una trama muy interesante y entretenida que tarda en tejerse casi medio libro, pero que, sin duda, resulta muy entretenida y entrañable.
Es una novela humana en la que Sutcliff se centra más en los personajes y las actitudes de los romanos y los celtas que en la historia de sus pueblos.
El toque femenino se deja ver en una preocupación de la autora por describir seres humanos (que viven y sufren la historia) más que la vida de los grandes personajes y héroes (que hacen la historia) y en la relación amorosa de Marco y Clotia.
Una vez leída, te queda la sensación de haber pasado una aventura propia de la literatura juvenil, entretenida, llena de lealtades, de honor y deber, una historia de amistad y una historia de acercamiento personal (que no social e histórica) entre dos pueblos encarnados por Marco y Esca. Así pues, recomendamos la novela en este período estival como un buen entretenimiento, pero también como buen libro de lectura para alumnos de enseñanza secundaria.
La novela ha vendido en los países de habla anglosajona más de un millón de ejemplares, ha sido traducida a 16 lenguas y ya se ha comenzado el rodaje de una película, bajo la dirección de Kevin McDonald (autor de películas como El último rey de Escocia) y con Jamie Bell (actor en películas como Billy Elliot) en el papel protagonista.
En la web de la editorial podemos leer la sinopsis del libro: "En el año 117 d. C. la Novena Legión Hispánica se internó en las nieblas de Caledonia y entró en la leyenda. Cuatro mil hombres desapareceron en las tierras altas de Escocia sin dejar rastro. Veinte años después, Marco Flavio Aqui, hijo de uno de los centuriones de la legión maldita, llega a Britania al mando de una cohorte de auxiliares galos para estacionarse en Isca Dumnoniorum. Su primer mando transcurre plácidamente hasta que aparece en la región un druida que provoca el levantamiento de la población britana. Su pericia consigue salvar a sus hombres y el fuerte fronterizo, pero resulta gravemente herido y debe abandonar el servicio. Retirado y deprimido en casa de su tío Aquila en Calleva, se le presenta la oportunidad de correr la mayor aventura de su vida porque al norte del Muro de Adriano, entre las tribus todavía por conquistar, corre el rumor de que ha reaparecido un poderoso amuleto de guerra: el Águila de una legión romana. Sólo puede ser el Águila de la Novena y Marco está dispuesto a arrisgar su vida para recuperar el honor de la legión e su padre y arrebatar de las manos de los enemigos de Roma un arma poderosa si vuelven a atacar el Muro. Acompañado de Esca, un antiguo esclavo que ha rescatado de morir en la arena del Circo, y disfrazado de curandero, Marco se internará en las brumas del norte para arrebatar el trofeo a los bárbaros, devolver el honor a la legión de su padre y resolver el enigma de su misteriosa desaparición".
Sobre Rosemary Sutcliff, en la contraportada del libro podemos leer una bibliografía parcialmente reproducida en la web de Plataforma Editorial: "(14 de diciembre de 1920-23 de julio de 1992) nació y fallció en West Clanden, Surrey (Gran Bretaña). Hija de un oficial naval ingles, tuvo una infancia muy viajera siguiendo los diferentes destinos de su padre. Aquejada desde muy pequeña de artritis, se vio muy pronto obligada a utilizar una silla de ruedas, lo que propició que fuese una gran lectora y una enstusiasta estudiosa del mundo del arte. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial centró su actividad en la escritura, especializándose en novelas históricas que reconstruyen con minuciosidad y gran calidad literaria buena parte de la historia de la Britania romana y las leyendas que surgieron de la Edad Oscura. Su extensa producción literaria, compuesta por más de cuarenta libros le valió el Premio Hans Christian Andersen, el Carnegie Award, el Boston-Globe Horn Book Award y el Phoenix Children's Book Award, además de recibir la Orden del Imperio Británico en 1975 y el nombramiento como Comandante del Imperio Británico en 1992, poco antes de su muerte. Su importancia literaria y popularidad merecieron su incluión como uno de los cincuenta autores británicos más importantes de posguerra, según el periódico The Times.

Clelia Martínez Maza, Hipatia

Otro de los libros que han vuelto a poner de moda la figura de Hipatia entre nosotros es la obra de Clelia Martínez Maza titulada Hipatia: La estremecedora historia de la última gran filósofa de la Antigüedad y la fascinante ciudad de Alejandría, editada por la Esfera de los Libros.
De la novela histórica de Magdalena Lasala, La conspiración Piscis ya hablamos hace poco. La novela ya comentada y esta obra de la que vamos a hablar comparten la autoría femenina y una visión muy especial del papel de la mujer y de Hipatia en su época.
Ahora, en la Hipatia de Martínez Maza nos encontramos con una obra completamente distinta. No es una novela, sino una monografía histórica profunda, bien estructurada y documentada, pero escrita no sólo para sesudos historiadores y entendidos en la materia, sino también para una divulgación -algo culta- de lo que las novelas y el cine con la película Ágora de Alejandro Amenábar, de próximo estreno, van a popularizar.
El trabajo de Martínez Maza no resulta una monografía plagada de datos, referencias cruzadas y notas al pie de página que para eruditos están muy bien, pero para un público general enerva. Su verbo es fácil y discurre con ligereza, sin extenderse en profundas disertaciones o extensas digresiones, sino que con gran claridad explica el ambiente social, político, económico, cultural y sobre todo religioso de Alejandría (incluida su posición ambigua respecto de Roma, Constantinopla, los emperadores y los papas y patriarcas de la iglesia cristiana) y cómo ese ambiente desembocó en los acontecimientos que destruyeron el Serapeo, cómo los fanáticos cristianos atacaron el judaísmo y el paganismo y el Museo como centros de culturización y cómo esa barbarie religiosa acabó con Hipatia y la Biblioteca de Alejandría, símbolos de una ciudad, pero también de una cultura greco-latina ya por entonces milenaria, dando pie al inicio del oscurantismo de la Edad Media y la opresión cristiana.
El bloque central del libro no es tanto Hipatia sino el planteamiento de la evolución del cristianismo desde una postura comprensiva a una postura represiva bajo el afán de intentar conjugar en una misma persona el poder político, militar y social con el liderazgo religioso en nombre de un obispo, un patriarca y en su momentos de los papas.
La incompresión, la barbarie y el poder llevados a sus fanatismo extremo que no respeta nada.
Resulta interesante ver cómo la novela de Lasala y el estudio de Martínez Maza corren paralelos en el planteamiento no sólo de los hechos históricos, sino del trasfondo filosófico, religioso y cultural de Hipatia y su entorno. Ambos libros se complementan y mientras que Hipatia da una base real a La conspiración Piscis, este da vida y palabra a los personajes históricos de los documentos y de las fuentes históricas.
Recomendamos su lectura, aunque los pasajes dedicados al paganismos, las facciones cristianas (oficiales y heréticas, arrianismo y nicenismo, etc.) quizás resulten demasiado extensas.
En la web de la Esfera de los Libros podemos leer la sinopsis de la obra: "Hipatia de Alejandría, la última filósofa de la Antigüedad, murió de forma terrible: asesinada por una muchedumbre de fanáticos cristianos dirigida por el ambicioso obispo Cirilo. De esta manera, el mundo clásico, la libertad de conciencia y la búsqueda de la belleza y la armonía en el interior del ser humano fueron definitivamente derrotados a principios del siglo V de nuestra era. Pero ¿quién fue realmente esta filósofa, matemática y astrónoma? La profesora Clelia Martínez ahonda en su biografía y en la de la historia ciudad en la que vivió siempre, la misteriosa Alejandría, para darnos la visión más completa de Hipatia y de su época. Así, nos descubre la vida de la ciudad del Faro y la Biblioteca, recreando la tensa atmósfera del panorama religioso, las relaciones entre los distintos centros de poder y las pasiones de todos los personajes relacionados con el crimen que provocó el fin de la Antigüedad".
Sobre Clelia Martínez Maza, la propia editorial nos da su perfil biográfico y un abreviado curriculum: "Clelia Martínez Maza es profesora titular en el Área de Historia antigua de la Universidad de Málaga. Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid, se doctoró en 1997 y ha ampliado sus estudios en Roma, París, Cambridge, Oxford y Harvard. Su actividad investigadora se ha centrado en el estudio de los cultos mistéricos y sus relaciones con el cristianismo, y en la cristianización de la religiosidad pagana entre los siglos IV y VI, temas a los que ha dedicado distintos trabajos publicados en revistas especializadas y realizados en el seno de proyectos de investigación financiados por la Dirección General de Ciencia y Tecnología (DGCYT). En el volumen Entre fenicios y visigodos, publicado por esta editorial, es autora de los capítulos dedicados ala Hispania Bajoimperial (siglo IV)".
Para saber algo más sobre la autora y el libro, pues visitar esta noticia en el periódico El Sur, versión digital www.sur.es.

Agendas para alumnos y profesores en Latín

Hola, amigos y colegas.
Un amigo y colega de mi promoción, al que hace ya bastantes años que seconoce familiarmente en el mundo del latín como Avito, y que es profesorde español y latín en la Universidad de Londres y creador del curso delatín hablado en línea http://avitus.alcuinus.net/schola_latina/, me hapasado la siguiente información:

Se acaba de editar una agenda europea destinada a chavales de secundaria en distintos idiomas de la Unión Europea, incluida una versión completamente en latín.


La ha publicado «Generation Europe», cuya web podéis visitar aquí: http://www.generation-europe.eu.com/drupal_prev_v1/about-ge/our-activities
Se trata de una agenda bien chula cuya primera mitad contiene un montón de información destinada a dar a conocer a los chavales Europa y sus instituciones, mientras que la segunda parte es una agenda para que escriban sus cosas. Las agendas (con una guía para el profesor sobre cómo usarlas en clase) se distribuyen en cualquiera de los idiomas de la Unión Europea de manera gratuita con sólo pedirlas (así que la puedes pedir para tu instituto para las clases de ciudadanía, por ejemplo, si pedís la versión en español, o las de lenguas si pedís otras versiones): http://www.generation-europe.org/page.asp?lgid=4&menuID=59
Aquí tienes un vídeo de ejemplo de cómo usarla: http://www.tvlink.org/viewer.cfm?vidID=273&strID=205
En la versión latina, además, se han añadido unas páginas extra dedicadas al imperio romano y a la lengua latina. Éstas, por ser especiales, hay que pagarlas, pero son muy baratas: 50euros (65 euros a partir del 1 de julio) por 25 agendas y una guía para el profesor (también en latín) a lo que hay que añadir los gastos de envío, diferentes en el caso de cada país de la UE.
Os podéis informar más aquí, explorando todos los enlaces: http://avitus.alcuinus.net/schola_latina/nuntii.php
Avito comenta que a él ya le ha llegado una caja con las agendas y la verdad es que es estupenda, y un buen incentivo que regalarles a los alumnos de latín del centro. Además ya han previsto que se pueda usar para varios años, dejando la sección de fechas (el año) en blanco, así que si no tenéis este año 25 alumnos de latín, pues el resto las podéis guardar para el año que viene.
Gracias Avite.

Magdalena Lasala, La conspiración Piscis

Acabamos de leer La conspiración Piscis de Magdalena Lasala. En un principio, el título nos "tiraba" un poco hacia atrás, por lo de las conspiraciones, códigos, secretos, etc., tan de moda en las novelas de ahora y que en muchos casos encierran una pésima calidad literaria.
En el caso de esta lectura no ha sido así. Su autora, Magdalena Lasala, es afamada escritora de novales con buen hacer, estilo propio muy ágil, muy adaptado a las circunstancias del momento histórico que narra, con diálogos inteligentes con muchos matices.
La conspiración Piscis entra dentro de la "moda" y de la "marca" Hipatia (aquí podéis un buen artículo sobre su vida, obra y relevancia) que en este año 2009 ha irrumpido exitosamente. A la película de Alejandro Amenábar Ágora, dedicada al final de la Biblioteca de Alejandría y de su directora Hipatia, hay que sumar en España al menos -y que nosotros sepamos, tres títulos sobre el tema: esta novela, la biografía de Clelia Martínez Maza con el título de Hipatia y el subtítulo de La estremecedora historia de la última gran filósofa de la Antigüedad y la fascinante ciudad de Alejandría y, por último, la novela de Olalla García, titulada El jardín de Hipatia.
En el libro de la novelista zaragozana, se desarrolla una conspiración basados en lo incierto de los datos históricos que sobre la matemática egipcia se tienen. Así se plantea el círculo de Hipatia, del Serapeo y de la Escuela Alejandrina -protectora de la Biblioteca- con personajes reales como Sinesio de Cirene, obispo de Ptolemaida, Orestes, gobernador de Alejandría, Hesiquio el hebreo, como defensores de la razón, de la inteligencia y de la tolerancia como tesoro de la humanidad, frente al fanatismo religioso exacerbado de los cristianos que quieren imporner sus ideales y sus creencias por encima de todos, encabezados por el obispo de Alejandría, Teófilo y su sobrino Cirilo, a la postre también obispo de la ciudad (todo este fanatismo oculta, no obstante, una ambición ciega por controlar el dinero, el poder y el saber de cara a dominar Alejandría y Roma, pues todas sus tropelías iban acompañadas del saqueo de casas y de la confiscación de bienes).
Paralelamente, se nos hace sabedores de que, tras más de una destrucción de la Biblioteca de Alejandría, una sociedad secreta de defensores de la misma, bajo los auspicios del escriba de Cleopatra, fundaron dos Bibliotecas, "La Heredera", que era la continuación de la primitiva biblioteca ptolemaica y "La Secreta", una biblioteca oculta en la necrópolis abandonada de Alejandría donde se guardaban copias de todos los libros de la bibloteca madre. Teón y después Hipatia fueron los últimos directores de ambas bibliotecas.
Expuestos los dos bandos, la novela se inicia con el asesinato por envenamiento de Teón, el matemático padre de Hipatia y guardián director de la Biblioteca y la Escuela del Museum del Serapeo; a partir de ahí, se desarrolla la trama de que un conjunto de conspiradores pretenden hacerse con los libros de Magia y Astrología de la Biblioteca para hacerse con el control de Alejandría y del Imperio e incluso para destruirlos y no ponerlos en manos de nadie. Es la conspiración Piscis encabezada por Teófilo y Cirilo.
A partir de aquí el libro se desarrolla como un combate entre la civilización, la cordura, la tolerancia (sobre todo religiosa), el diálogo, la libertad y la sabiduría encarnada por Hipatia y sus defensores contra la barbarie, el fanatismo, la intransigencia, las armas, la sumisión y la cerrazón de los cristianos Teófilo, Cirilo y sus secuaces. Ciencia contra creencia.
En suma, no es otra cosa que una cuestión de odios, celos y venganzas humanas ejercidas por quien tiene el poder. El ambiente cultural y filosófico ajeno a la religión, donde la pluralidad supone una amenaza para el pensamiento único, tenía que ser eliminado; a falta de argumentos racionales para desmontar el Museum, el Serapeo y la Biblioteca, Teófilo y Cirilo se basarán en la fuerza, la mentira y la tergiversación para atacar a Hipatia. Así, su no cristianismo, entendido como paganismo, será la excusa y la justificación para perseguirla y atacarla bajo la etiqueta de pecadora, de manera que el pueblo llano, como masa informe y acéfala, siga a sus líderes religiosos sin cuestionarse la verdad.
Es interesante el que la novela y su trama es una crítica al cristianismo de entonces y al de ahora: a lo largo de los debates queda claro que, junto a las ambiciones personales, siempre fue un error (y lo hemos pagado durante siglos) el unir el poder religioso y el poder político; desde esta perspectiva, para un gobernante la sabiduría es peligrosa y es preferible una población inculta. En este sentido, el que el papa, los patriarcas, los obispos y el resto de la jerarquía eclesiásticas se erigieran como intermediarios entre Dios y los hombre suponía la negación de la religión y las creencias religiosas como un acto personal, voluntario y privado del hombre; pretendían, por tanto, el control y la sumisión de sus vidas y de su intimidad.
Bajo la acusación de paganismo e impiedad, Teófilo y Cirilo pretenden, de un lado, obtener la sabiduría suprema controlando la Biblioteca (o en su caso destruirla para que no esté en manos de nadie que no sea la Iglesia) y, por otro, no permitir el acceso de cualquiera a la cultura, sino sólo de una élite selecta, noble, cristiana, rica y dominante.
A ello debemos añadir que para el cristianismo y para cualquier totalitarismo resulta peligroso aquello que no se conoce, que no se entiende y que no se puede controlar, de manera que por temor del gobernante se hace temer a toda la sociedad y sólo la sumisión de ello -a falta de comprensión- supone el fin del temor.
Para Lasala, el que el cristianismo se adueñara de Roma y fuera de la mano de sus emperadores supuso el punto de inflexión para llevar a cabo una política de destrucción de lo anterior, pues al pretender erigirse como el nuevo ideal humano había que acabar con la memoria de todo lo anterio, con la destrucción del paganismo y las divinidades previas y todo lo que de ellas emanaron
Además, la novela también resulta un alegato a la mujer y la pérdida de influencia y libertad bajo el advenimiento de un cristianismo machista y opresor que todavía hoy relega a las mujeres a un infraplano dentro de la estructura eclesiástica y social. La discriminación de la mujer alcanzará a Gala Placidia, hermana del emperador Honorio, que también aparecen en la novela, y será objeto de algún discurso en el que los ejemplos de Hipatia y Gala Placidia demostrarán la bajeza y las malas artes de las mujeres. Así, se planteará que la reclusión de la mujer en casa para criar hijos, atender a sus maridos y llevar sus tareas son el ideal de la mujer para el cristianimo (la perfecta casada); evidentemente, Hipatia no vale para ello, aunque al final lo consiguieron y hasta bien entrado el siglo XX no se ha podido ir levantando poco a poco dicha losa.
También resulta interesante comprobar el germen de la intolerancia religiosa por la terquedad y el uso de la religión por parte de algunas personas y las diferencias entre las distintas ramas del cristianismo y sus patriarcas (Roma, Constantinopla y Alejandría).
En este sentido, también resulta ilustrativo cómo plasma Lasala las intrigas palaciegas en Roma, Constantinopla y Alejandría, en un momento previo a la desintegración final del Imperio Romano ya clara e irremediablemente dividido y sometido a las amenazas bárbaras.
En suma, nos encontramos con una buena novela histórica, de recomendable lectura, donde, como pequeños peros, quizás habría que reprochar a Lasala el que nos muestre unos personajes poco pulidos psicológicamente, son encarnaciones del bien y del mal; nos resultan demasiados planos, pues los buenos son muy buenos y en ningún momento Hipatia y sus más allegados se plantean ninguna acción fuera del diálogo, mientras que los malos son muy malos y no hay en ellos ningún atisbo de humanidad ni de bondad.
En este sentido, el toque amoroso entre Hipatia y Orestes (no atestiguado históricamente, pues se dice que Hipatia se casó con un tal Isidoro, pero siempre permaneció virgen), también denota un perfil femenino de la novela histórica.
Por otro lado, aunque bien documentada y con una recreación muy buena del ambiente social, político, intelectual y humano de la época, se nota que la autora no es especialista en el mundo clásico y siente la necesidad de insertar explicaciones que, por lo demás, resultan ilustrativas y educadoras para el público en general.

Michael Curtis Ford, La caída de Roma

De nuevo Michael Curtis Ford (MCF), uno de los más afamados autores de novela histórica, nos ha regalado una novela para el disfrute del mundo romano. La nueva obra, titulada en castellano La caída de Roma (The Fall of Rome), que en cierto modo es una continuación de La espada de Atila (The sword of Attila), ya que la nueva novela comienza con la muerte de Atila.
De manera general, uno de los grandes aciertos de MCF es elegir temas sobre el mundo clásico que, aunque conocidos, no son los más reconocidos por el público en general ni los clásicos (Alejandro, Troya, dinastía Julio-Claudia, Julio César y su época). En este caso aborda el tema del final de Roma a partir de Atila, poniendo en acción a los últimos emperadores (Antemio, Olibrio y Rómulo Augústulo), comandantes y políticos romanos de occidente y de oriente (Orestes, Basilisco, Ricimero) y a jefes hunos y germanos como Atila, Genserico y Odoacro.
A su vez, el verbo fácil y fluido de MCF va acompañado de una buena narración, buenos diálogos y una acción trepidante, constante y bien hilvanada hacia un final que por otro lado ya es conocido por el título y la historia. Su profundo conocimiento de las fuentes y su constante intento por mantenerse fiel a las mismas muestra un trabajo en el que se personifica la historia a través de los diálogos y el retrato de los personajes que dan vida, cuerpo y alma a lo que sólo son nombres en los libros de texto y en los manuales de historia, de manera que, como gran característica y virtud de MCF, la historia se manifiesta en los pasajes narrativos y la ficción en los diálogos.
Una de las cuestiones mejor reflejadas en la novela es el caos político, social y militar que existía al finl del Imperio Romano: las disputas entre los imperios de oriente y occidente, las mezclas de tribus (hunos, germanos varios -esciros, vándalos, ostrogodos, burgundios-), las corruptelas, las traiciones y deslealtades, las ambiciones, las alianzas cambiantes.
Por otro lado, en MCF es una constante y una predilección el retrato del jefe (tanto héroe, como es el caso de Odoacro en esta novela, como villano, como Orestes) con gran psicología, sobre todo en Odoacro; al tiempo, su interés por los aspectos militares y estratégicos se representa con minuciosas descripciones de los preparativos de los asedios, de la configuración de las tropas, del modo de hacer la guerra de hunos, germanos y romanos, de la disposición de la flota, etc. Así, un núcleo importante de la narración será la descripción de batallas (como la de Odoacro contra Ellac), de asedios (como el de Orestes en Soutok o el propio Odoacro en Ticinum Papiae), de fortalezas, de infraestructuras y entrenamientos militares. Así, es notable el esfuerzo por describir los errores millitares y estratégicos de Odoacro y de Orestes en diversas batallas de la obra.
Juntamente con ello, MCF muestra un profundo conocimiento del urbanismo y la arquitectura de Roma al describir sus puentes, edificios principales, vías y barrios.
La acción se centra básicamente en el enfrentamiento entre Atila Flavio Orestes, germano al servicio de Atila y padre del último emperador Rómulo Augústulo, y Odoacro, un guerrero huno, hijo de Edecón, uno de los lugartenientes de Atila, y de una germana escira. El detonante será la muerte de Atila y el robo por parte de Orestes de las riquezas funerarias del rey huno, haciendo culpables a Edecón y sus hijos Odoacro y Onulf que salen ilesos de un ataque (no así su padre).
A partir de aquí, Odoacro llevará una carrera en la que, jurado odio eterno a Orestes (reflejado como un "malo muy malo"), intentará vengarse. En primer lugar, en su huida, se refugiará en el territorio de su madre germana, convirtiéndose en príncipe de los esciros, pero, tras la derrota de estos en un asedio por parte de las tropas de Orestes, Odoacro casi muere. Un ermitaño, Severino, contrapunto lógico y cristiano de Odoacro, le concienciará de su papel en el mundo y le dotará de templanza.
A partir de aquí, Odoacro servirá en el ejército romano como jefe de unas cohortes esciras y estará al servicio del comes Ricimero, un político que, consciente de que no podrá ser emperador por no ser romano, apoyará a cualquier títere para ejercer el mando en Roma.
Paralelamente, Orestes, gracias al dinero del ajuar de Atila, comprará soldados germanos y actuará como Ricimero, sirviendo al mejor postor y al mejor títere con tal de tener el poder sin ostentarlo nominalmente, ya que era germano; su matrimonio con una romana favoreció que su hijo, Rómulo Augústulo, fuera nombrado emperador y fuera su títere.
Mientras que Orestes es un personaje plano, sin evolución, marcado por su ambición y su crueldad, Odoacro se muestra como un personaje complejo, con muchas caras: por un lado es huno y germano esciro; por otro, sirve en los ejércitos romanos, pero acabará con el Imperio Romano; es un huno-germano que lucha con la estrategia de los romanos. En cierto modo, en Odoacro hay un deseo de ser romano, de ser leal, obtener el honor militar, los privilegios, tierras, su modo de vida, pero comprende que no es viable ya ese ideal romano y por eso no quiere ser nombrado emperador y, de hecho, es nombrado Rey de Italia.
El final de la obra resulta agridulce en varios sentidos: Odoacro acaba con Orestes, pero ello supone acabar con el Imperio Romano (en cierto modo, Odoacro es consciente de su victoria y su significado y no mata al último emperador como si no quisiera poner fin a Roma); además, la victoria de Odoacro es temporal, ya que en el epílogo se nos informa de que 17 años después Odoacro morirá a mano de los ostrogodos de Teodorico, tras 4 años de asedio en Rávena, en una traición durante "el banquete de la paz" en un Idus de Marzo.
Os recomendamos muy mucho la lectura de la novela y que disfrutéis pausadamente de la novela.
La editorial la define en su web como "una vivaz y espectacular recreación del declive del más poderoso imperio de todos los tiempos". "MCF construye una extraordinaria epopeya, la vívida y apasionante crónica de una pugna entre civilizaciones que condicionó los rumbos de la historia. Una novela magistral y absorbente, que arroja nueva luz sobre los últimos año del Imperio Romano".
La sinopsis en el libro dice: "Año 467 d. C. El imperio de Atila, que había logrado unir a diferentes pueblos bárbaros, se resquebraja. El propio Atila, conocido como "El Azote de Dios", no se encuentra ya en plenas facultades para gobernar y sus sucesores conspiran para hacerse con el poder. Tras la muerte del temible guerrero, Orestes, uno de sus jefes militares más destacados, roba sus tesoros funerarios, que usa como soborno para asegurarse un puesto de responsabilidad en el ejército romano. Sin embargo, la acusación del robo recae sobre dos hermanos, Onulf y Odoacro. La huida de estos y sus esfuerzos para rehabilitarse abrieron años de épicas disputas, luchas y batallas que abocaron al colapso del mayor imperio de la historia y la caída de la ciudad que fue símbolo de su poder, Roma".
Ya en sus postrimerías, el Imperio romano está en manos de los bárbaros. El propio Atila, debilitado por las escisiones de sus aliados, muere, y el ambicioso Orestes saquea su tumba y acusa de la profanación a sus rivales políticos, los hermanos Omulf y Odoacer. A partir de ahí se sucederán las luchas entre clanes y líderes militares dentro de las propias legiones romanas, hasta culminar en la caída del principal símbolo del poder imperial: la ciudad de Roma.
Sobre Michael Curtis Ford ya hemos hablado en este blog sobre El último Rey y sobre La Odisea de los Diez Mil; pero, por si os interesa, podéis visitar su web en inglés, pinchando aquí. Una breve biografía nos dice: "MCF nació en Washington. Licenciado en lenguas románicas y en ciencias económicas; es un gran estudioso de la Antigüedad Clásica. Sus anteriores cuatro novelas, La Odisea de los Diez Mil, Dioses y Legiones, El Último Rey y La Espada de Atila, le han valido las más elogiosas críticas por parte de la prensa especializada, así como el favor de los lectores. Actualmente vive en Oregón, donde trabaja como escritor y traductor".

Max Gallo, Los romanos: Espartaco, la rebelión de los esclavos

Dentro de su prolífica carrera como autor de novelas históricas, el francés de origen italiano Max Gallo es el autor de la pentalogía Los Romanos, compuesta por cinco novelas: Espartaco: La Rebelión de los Esclavos; Nerón: El Reino del Anticristo; Tito: El Martirio de los Judíos; Marco Aurelio: El Martirio de los Cristianos; y Constantino el Grande: El Imperio de Cristo.

Acabamos de leer la primera de ellas. En un principio, al elegir un episodio de la historia de Roma tan conocido, al menos en el siglo XX gracias a la novela precursoda de Arthur Koestler, Espartaco, y la afamada película de Stanley Kubrick Espartaco con un gran Kirk Douglas en el papel principal, acompañado de un elenco afamado de actores, Max Gallo afronta un tema manido con una solución novedosa, con una trama en lo esencial idéntica, pero en el desarrollo y en los personajes diversa.
Sería de esperar que el valor de la novela recayera en los personajes, dado que por el tema los hechos iban a ser previsibles. Gallo sitúa la acción desde la narración de los hechos por sus tres colaboradores más allegados (Apolonia -una tracia sacerdotisa de Dionisos-, Jaír -un curandero judío- y Posidonios -un retórico griego-) que le sobreviven gracias a un pacto en el que le salva la vida a un legado romano a cambio de que les perdone la vida a estos tres para que dicho legado escribiera la historia de Espartaco a partir de la narración de los tres e hiciera inmortal la memoria de Espartaco y sus acciones.
No obstante, los personajes no parecen muy bien trabajados. Espartaco aparece como un personaje estereotipado, con un halo casi de superhéroe, rodeado de los prodigios de la sacerdotisa de Dionisos, actuando como brazo ejecutor de los designios del dios.
Esta actitud cambia cuando se une a su causa el curandero judío, que resulta un personaje, plano, monotemático, a modo de conciencia (judeo-cristiana) con el recordatorio constante del dios de la justicia que todo lo ve, todo lo juzga y todo lo prové, anticipando un cristianismo que será tema central en el resto de la pentalogía, como puede comprobarse por los títulos. Para colmo, el final, una imprecación de Jaír ante el recuerdo de la visión de los miles de los esclavos crucificados por la vía Apia, resulta esclarecedora: "¡Oh Dios Único, oh Maestro de Justicia, Tú que sabes y ves, convierte la cruz del sufrimiento en la de la esperanza!".
De este modo, se produce una antítesis y enfrentamiento implícito entre la posición e influencia que los personajes ejercen sobre Espartado: frente a lo pagano, a lo irracional, a lo salvaje representado por Apolonia, Gallo muestra a Jaír como poseedor de la razón, de lo religioso, de lo piadoso, de lo civilizado, por lo que ambos son la conciencia buena y la conciencia mala del héroe. La religión y la superstición serán constante en la obra entre Jaír y Apolonia y su influencia en Esparaco. Posidonios sería la visión intermedia y pragmática, casi contrapunto lógico a la fe ciega de Apolonia y Jaír y por último Curio, el antiguo instructor de esclavos, representará el uso de la fuerza con disciplina y lógica frente Tádix, Criso o Víndex, representantes de la fuerza bruta, la anarquía, la barbarie.
Así pues, se va dibujando a lo largo de la novela que las causas de la derrota y el fracaso de Espartaco y su revuelta fueron la confusión de la libertad con el libertinaje, el caos organizativo, el ansia de venganza, el odio a su vida anterior y a sí mismo, la indisciplina y el no poder asumir a Espartaco como "príncipe de los esclavos", al considerarlo como un nuevo amo, y sobre todo, al no obedecer a un nuevo representante de autoridad, sino sólo a sus instintos..
Retomando el papel de Espartaco en la novela, su personaje evoluciona hacia una frialdad, una falta de iniciativa, en la que su vida, sus actos y su final son el resultado de unas circunstancias impuestas, de las que él no parece responsable ni actor/autor, llegando incluso a no parecer el personaje principal.
En líneas generales, esta primera novela de la pentalogía no es ninguna obra maestra ni, por decirlo lisas y llanamente, "ninguna maravilla"; desde nuestro punto de vista, no se pierde nada uno por no leerla y queda a gran distancia de otros novelistas del género como Ford, Manfredi, Renault, Harris, etc. Prescindible.
La sinopsis de la novela en la web de la editorial: "Las seis mil cruces levantadas por el procónsul Craso a lo largo de la vía Appia, para ajusticiar a los esclavos sublevados y aleccionar a las generaciones futuras, no consiguieron borrar el recuerdo de Espartaco, el tracio que rechazó la dominación romana, fue reducido a la esclavitud y convertido en gladiador hasta que huyó con un puñado de fieles compañeros cuyo destino era también la muerte en la arena. «Aquellos que son recordados no mueren –proclama–. Hemos sido vencidos, pero hemos vivido como hombres libres.» Max Gallo elabora un amplio y minucioso retrato de esa “guerra servil”. De un lado, el orden de las legiones, el poderío y la riqueza de Roma, sus tribunos, sus cónsules, César, Craso, Pompeyo. De otro, el ansia de libertad, el salvajismo, la anarquía de hombres que han roto sus cadenas y que roban, saquean y siguen a su caudillo sin obedecerle".
Una pequeña biografía aparece al final de libro: "Profesor de historia y periodista, Max Gallo es autor de una obra enorme y variada entre la que figuran una treintena de novelas. La serie titulada Los romanosEspartaco: La rebelión de losesclavos; Nerón: El reino del Anticristo; Tito: El martirio de los judíos; Marco Aurelio: El martirio de los cristianos y Constantino el Grande: El Imperio de Cristo–. ilumina a lo largo de cinco novelas un momento y un personaje claves de la historia de Roma. Del mismo autor en esta serie: La Cruz de Occidente".

Valerio Massimo Manfredi: Imperio

Al margen de la clasificación de las novelas de Valerio Massimo Manfredi que ya expusimos en otra entrada de este blog, tenemos que citar sus libros de relatos cortos o cuentos. Por ahora, que conozcamos, tiene publicados dos libros de relatos cortos: Imperio y El complot de los Escipiones, del que uno de sus relatos, "El caballero invisible" apareció en una edición de regalo no venial hace unos años.
Manfredi escribe estos relatos como entretenimientos, pero también como ensayos para sus novelas. Así, podemos encontrar relatos de arqueólogos en acción y relatos históricos y ficticios, no sólo sobre el mundo antiguo, sino también sobre el Renacimiento italiano o sobre la Italia profunda del siglo XX.
El título Imperio puede inducir a error y pensarse que es una novela histórica (no muy lejana en el tiempo tenemos Imperium de Robert Harris, por ejemplo), pero es una colección de cuentos, entre los cuales hay uno titulado "Imperio" en el que nos ofrece un encuentro entre Escipión y Aníbal años después de la batalla de Zama; el relato, de los más breves, resulta muy interesante y atractivo. Relacionado con el mundo clásico también destaca "El alfarero de Acarnes" sobre un alfarero que realiza una gran vasija decorada que servirá de testimonio y confesión para procesar a Alcibíades en la Atenas de finales del siglo V por la decapitación de los Hermes.
Aquí tenéis la sinopsis de la editorial sobre Imperio: "El encuentro entre Aníbal y Escipión nueve años después de la batalla que dio la victoria a los romanos. El trágico y conmovedor episodio del delicado amor que unió al anciano Miguel Ángel con la poetisa Vittoria Colonna. Una misteriosa espada de oro protagonista de un relato de intriga a medio camino entre la arqueología y la política internacional. Un alfarero de la antigua Atenas, involuntario artífice de la condena del gran Alcibíades... Valerio Massimo Manfredi, autor de célebres novelas históricas, se aventura en el género del cuento, regalándonos estas trece joyas de la narrativa breve. Ya estén ambientados en la antigua Grecia o en el período de entreguerras, en las cortes renacentistas o en las aguas de la laguna veneciana de la actualidad, estas historias revelan la extraordinaria capacidad de Manfredi de volver la historia siempre actual. Y de revelarnos cómo, ya se trate de obreros o de célebres condotieros, el corazón del hombre permanece inmutable a través de los siglos, con sus pasiones, sus miserias y sus grandezas".
De El complot de los Escipiones, del que reconocemos haber leído por ahora sólo "El caballero invisible", la sinopsis es la siguiente: "Tres relatos cuyo hilo conductor son los caminos por los que discurren hombres y civilizaciones. El primero, «El complot contra los Escipiones», transcurre en la via Appia, la calzada romana que conducía de Roma a Brindisi, en tiempos de los Escipiones, el rey Antíoco de Siria y el preciado tributo que debía recorrer esta «Reina de los caminos» desde las tierras de Antíoco. El segundo, «El caballero invisible», transcurre en los últimos tiempos de el Al-Andalus, cuando la conquista cristiana estaba en su momento álgido y los caballeros de la Cristiandad se daban cita en sus tierras para combatir al infiel. Por fin, el escenario del tercero, «La carretera», no podía ser otro que la mítica Ruta 66 que, en vez de conducir a un grupo de amigos a vivir sus sueños de juventud, les arrastra en un viaje de pesadilla".
En nuestra opinión, Manfredi no se muestra tan hábil en los relatos cortos como en las novelas, pero como entretenimiento no están mal.