Sobre Griegos y Romanos


Impresiones, críticas y recensiones de novelas históricas, documentales y películas sobre las antiguas Grecia y Roma

Michael Curtis Ford, La caída de Roma

De nuevo Michael Curtis Ford (MCF), uno de los más afamados autores de novela histórica, nos ha regalado una novela para el disfrute del mundo romano. La nueva obra, titulada en castellano La caída de Roma (The Fall of Rome), que en cierto modo es una continuación de La espada de Atila (The sword of Attila), ya que la nueva novela comienza con la muerte de Atila.
De manera general, uno de los grandes aciertos de MCF es elegir temas sobre el mundo clásico que, aunque conocidos, no son los más reconocidos por el público en general ni los clásicos (Alejandro, Troya, dinastía Julio-Claudia, Julio César y su época). En este caso aborda el tema del final de Roma a partir de Atila, poniendo en acción a los últimos emperadores (Antemio, Olibrio y Rómulo Augústulo), comandantes y políticos romanos de occidente y de oriente (Orestes, Basilisco, Ricimero) y a jefes hunos y germanos como Atila, Genserico y Odoacro.
A su vez, el verbo fácil y fluido de MCF va acompañado de una buena narración, buenos diálogos y una acción trepidante, constante y bien hilvanada hacia un final que por otro lado ya es conocido por el título y la historia. Su profundo conocimiento de las fuentes y su constante intento por mantenerse fiel a las mismas muestra un trabajo en el que se personifica la historia a través de los diálogos y el retrato de los personajes que dan vida, cuerpo y alma a lo que sólo son nombres en los libros de texto y en los manuales de historia, de manera que, como gran característica y virtud de MCF, la historia se manifiesta en los pasajes narrativos y la ficción en los diálogos.
Una de las cuestiones mejor reflejadas en la novela es el caos político, social y militar que existía al finl del Imperio Romano: las disputas entre los imperios de oriente y occidente, las mezclas de tribus (hunos, germanos varios -esciros, vándalos, ostrogodos, burgundios-), las corruptelas, las traiciones y deslealtades, las ambiciones, las alianzas cambiantes.
Por otro lado, en MCF es una constante y una predilección el retrato del jefe (tanto héroe, como es el caso de Odoacro en esta novela, como villano, como Orestes) con gran psicología, sobre todo en Odoacro; al tiempo, su interés por los aspectos militares y estratégicos se representa con minuciosas descripciones de los preparativos de los asedios, de la configuración de las tropas, del modo de hacer la guerra de hunos, germanos y romanos, de la disposición de la flota, etc. Así, un núcleo importante de la narración será la descripción de batallas (como la de Odoacro contra Ellac), de asedios (como el de Orestes en Soutok o el propio Odoacro en Ticinum Papiae), de fortalezas, de infraestructuras y entrenamientos militares. Así, es notable el esfuerzo por describir los errores millitares y estratégicos de Odoacro y de Orestes en diversas batallas de la obra.
Juntamente con ello, MCF muestra un profundo conocimiento del urbanismo y la arquitectura de Roma al describir sus puentes, edificios principales, vías y barrios.
La acción se centra básicamente en el enfrentamiento entre Atila Flavio Orestes, germano al servicio de Atila y padre del último emperador Rómulo Augústulo, y Odoacro, un guerrero huno, hijo de Edecón, uno de los lugartenientes de Atila, y de una germana escira. El detonante será la muerte de Atila y el robo por parte de Orestes de las riquezas funerarias del rey huno, haciendo culpables a Edecón y sus hijos Odoacro y Onulf que salen ilesos de un ataque (no así su padre).
A partir de aquí, Odoacro llevará una carrera en la que, jurado odio eterno a Orestes (reflejado como un "malo muy malo"), intentará vengarse. En primer lugar, en su huida, se refugiará en el territorio de su madre germana, convirtiéndose en príncipe de los esciros, pero, tras la derrota de estos en un asedio por parte de las tropas de Orestes, Odoacro casi muere. Un ermitaño, Severino, contrapunto lógico y cristiano de Odoacro, le concienciará de su papel en el mundo y le dotará de templanza.
A partir de aquí, Odoacro servirá en el ejército romano como jefe de unas cohortes esciras y estará al servicio del comes Ricimero, un político que, consciente de que no podrá ser emperador por no ser romano, apoyará a cualquier títere para ejercer el mando en Roma.
Paralelamente, Orestes, gracias al dinero del ajuar de Atila, comprará soldados germanos y actuará como Ricimero, sirviendo al mejor postor y al mejor títere con tal de tener el poder sin ostentarlo nominalmente, ya que era germano; su matrimonio con una romana favoreció que su hijo, Rómulo Augústulo, fuera nombrado emperador y fuera su títere.
Mientras que Orestes es un personaje plano, sin evolución, marcado por su ambición y su crueldad, Odoacro se muestra como un personaje complejo, con muchas caras: por un lado es huno y germano esciro; por otro, sirve en los ejércitos romanos, pero acabará con el Imperio Romano; es un huno-germano que lucha con la estrategia de los romanos. En cierto modo, en Odoacro hay un deseo de ser romano, de ser leal, obtener el honor militar, los privilegios, tierras, su modo de vida, pero comprende que no es viable ya ese ideal romano y por eso no quiere ser nombrado emperador y, de hecho, es nombrado Rey de Italia.
El final de la obra resulta agridulce en varios sentidos: Odoacro acaba con Orestes, pero ello supone acabar con el Imperio Romano (en cierto modo, Odoacro es consciente de su victoria y su significado y no mata al último emperador como si no quisiera poner fin a Roma); además, la victoria de Odoacro es temporal, ya que en el epílogo se nos informa de que 17 años después Odoacro morirá a mano de los ostrogodos de Teodorico, tras 4 años de asedio en Rávena, en una traición durante "el banquete de la paz" en un Idus de Marzo.
Os recomendamos muy mucho la lectura de la novela y que disfrutéis pausadamente de la novela.
La editorial la define en su web como "una vivaz y espectacular recreación del declive del más poderoso imperio de todos los tiempos". "MCF construye una extraordinaria epopeya, la vívida y apasionante crónica de una pugna entre civilizaciones que condicionó los rumbos de la historia. Una novela magistral y absorbente, que arroja nueva luz sobre los últimos año del Imperio Romano".
La sinopsis en el libro dice: "Año 467 d. C. El imperio de Atila, que había logrado unir a diferentes pueblos bárbaros, se resquebraja. El propio Atila, conocido como "El Azote de Dios", no se encuentra ya en plenas facultades para gobernar y sus sucesores conspiran para hacerse con el poder. Tras la muerte del temible guerrero, Orestes, uno de sus jefes militares más destacados, roba sus tesoros funerarios, que usa como soborno para asegurarse un puesto de responsabilidad en el ejército romano. Sin embargo, la acusación del robo recae sobre dos hermanos, Onulf y Odoacro. La huida de estos y sus esfuerzos para rehabilitarse abrieron años de épicas disputas, luchas y batallas que abocaron al colapso del mayor imperio de la historia y la caída de la ciudad que fue símbolo de su poder, Roma".
Ya en sus postrimerías, el Imperio romano está en manos de los bárbaros. El propio Atila, debilitado por las escisiones de sus aliados, muere, y el ambicioso Orestes saquea su tumba y acusa de la profanación a sus rivales políticos, los hermanos Omulf y Odoacer. A partir de ahí se sucederán las luchas entre clanes y líderes militares dentro de las propias legiones romanas, hasta culminar en la caída del principal símbolo del poder imperial: la ciudad de Roma.
Sobre Michael Curtis Ford ya hemos hablado en este blog sobre El último Rey y sobre La Odisea de los Diez Mil; pero, por si os interesa, podéis visitar su web en inglés, pinchando aquí. Una breve biografía nos dice: "MCF nació en Washington. Licenciado en lenguas románicas y en ciencias económicas; es un gran estudioso de la Antigüedad Clásica. Sus anteriores cuatro novelas, La Odisea de los Diez Mil, Dioses y Legiones, El Último Rey y La Espada de Atila, le han valido las más elogiosas críticas por parte de la prensa especializada, así como el favor de los lectores. Actualmente vive en Oregón, donde trabaja como escritor y traductor".

Max Gallo, Los romanos: Espartaco, la rebelión de los esclavos

Dentro de su prolífica carrera como autor de novelas históricas, el francés de origen italiano Max Gallo es el autor de la pentalogía Los Romanos, compuesta por cinco novelas: Espartaco: La Rebelión de los Esclavos; Nerón: El Reino del Anticristo; Tito: El Martirio de los Judíos; Marco Aurelio: El Martirio de los Cristianos; y Constantino el Grande: El Imperio de Cristo.

Acabamos de leer la primera de ellas. En un principio, al elegir un episodio de la historia de Roma tan conocido, al menos en el siglo XX gracias a la novela precursoda de Arthur Koestler, Espartaco, y la afamada película de Stanley Kubrick Espartaco con un gran Kirk Douglas en el papel principal, acompañado de un elenco afamado de actores, Max Gallo afronta un tema manido con una solución novedosa, con una trama en lo esencial idéntica, pero en el desarrollo y en los personajes diversa.
Sería de esperar que el valor de la novela recayera en los personajes, dado que por el tema los hechos iban a ser previsibles. Gallo sitúa la acción desde la narración de los hechos por sus tres colaboradores más allegados (Apolonia -una tracia sacerdotisa de Dionisos-, Jaír -un curandero judío- y Posidonios -un retórico griego-) que le sobreviven gracias a un pacto en el que le salva la vida a un legado romano a cambio de que les perdone la vida a estos tres para que dicho legado escribiera la historia de Espartaco a partir de la narración de los tres e hiciera inmortal la memoria de Espartaco y sus acciones.
No obstante, los personajes no parecen muy bien trabajados. Espartaco aparece como un personaje estereotipado, con un halo casi de superhéroe, rodeado de los prodigios de la sacerdotisa de Dionisos, actuando como brazo ejecutor de los designios del dios.
Esta actitud cambia cuando se une a su causa el curandero judío, que resulta un personaje, plano, monotemático, a modo de conciencia (judeo-cristiana) con el recordatorio constante del dios de la justicia que todo lo ve, todo lo juzga y todo lo prové, anticipando un cristianismo que será tema central en el resto de la pentalogía, como puede comprobarse por los títulos. Para colmo, el final, una imprecación de Jaír ante el recuerdo de la visión de los miles de los esclavos crucificados por la vía Apia, resulta esclarecedora: "¡Oh Dios Único, oh Maestro de Justicia, Tú que sabes y ves, convierte la cruz del sufrimiento en la de la esperanza!".
De este modo, se produce una antítesis y enfrentamiento implícito entre la posición e influencia que los personajes ejercen sobre Espartado: frente a lo pagano, a lo irracional, a lo salvaje representado por Apolonia, Gallo muestra a Jaír como poseedor de la razón, de lo religioso, de lo piadoso, de lo civilizado, por lo que ambos son la conciencia buena y la conciencia mala del héroe. La religión y la superstición serán constante en la obra entre Jaír y Apolonia y su influencia en Esparaco. Posidonios sería la visión intermedia y pragmática, casi contrapunto lógico a la fe ciega de Apolonia y Jaír y por último Curio, el antiguo instructor de esclavos, representará el uso de la fuerza con disciplina y lógica frente Tádix, Criso o Víndex, representantes de la fuerza bruta, la anarquía, la barbarie.
Así pues, se va dibujando a lo largo de la novela que las causas de la derrota y el fracaso de Espartaco y su revuelta fueron la confusión de la libertad con el libertinaje, el caos organizativo, el ansia de venganza, el odio a su vida anterior y a sí mismo, la indisciplina y el no poder asumir a Espartaco como "príncipe de los esclavos", al considerarlo como un nuevo amo, y sobre todo, al no obedecer a un nuevo representante de autoridad, sino sólo a sus instintos..
Retomando el papel de Espartaco en la novela, su personaje evoluciona hacia una frialdad, una falta de iniciativa, en la que su vida, sus actos y su final son el resultado de unas circunstancias impuestas, de las que él no parece responsable ni actor/autor, llegando incluso a no parecer el personaje principal.
En líneas generales, esta primera novela de la pentalogía no es ninguna obra maestra ni, por decirlo lisas y llanamente, "ninguna maravilla"; desde nuestro punto de vista, no se pierde nada uno por no leerla y queda a gran distancia de otros novelistas del género como Ford, Manfredi, Renault, Harris, etc. Prescindible.
La sinopsis de la novela en la web de la editorial: "Las seis mil cruces levantadas por el procónsul Craso a lo largo de la vía Appia, para ajusticiar a los esclavos sublevados y aleccionar a las generaciones futuras, no consiguieron borrar el recuerdo de Espartaco, el tracio que rechazó la dominación romana, fue reducido a la esclavitud y convertido en gladiador hasta que huyó con un puñado de fieles compañeros cuyo destino era también la muerte en la arena. «Aquellos que son recordados no mueren –proclama–. Hemos sido vencidos, pero hemos vivido como hombres libres.» Max Gallo elabora un amplio y minucioso retrato de esa “guerra servil”. De un lado, el orden de las legiones, el poderío y la riqueza de Roma, sus tribunos, sus cónsules, César, Craso, Pompeyo. De otro, el ansia de libertad, el salvajismo, la anarquía de hombres que han roto sus cadenas y que roban, saquean y siguen a su caudillo sin obedecerle".
Una pequeña biografía aparece al final de libro: "Profesor de historia y periodista, Max Gallo es autor de una obra enorme y variada entre la que figuran una treintena de novelas. La serie titulada Los romanosEspartaco: La rebelión de losesclavos; Nerón: El reino del Anticristo; Tito: El martirio de los judíos; Marco Aurelio: El martirio de los cristianos y Constantino el Grande: El Imperio de Cristo–. ilumina a lo largo de cinco novelas un momento y un personaje claves de la historia de Roma. Del mismo autor en esta serie: La Cruz de Occidente".

Valerio Massimo Manfredi: Imperio

Al margen de la clasificación de las novelas de Valerio Massimo Manfredi que ya expusimos en otra entrada de este blog, tenemos que citar sus libros de relatos cortos o cuentos. Por ahora, que conozcamos, tiene publicados dos libros de relatos cortos: Imperio y El complot de los Escipiones, del que uno de sus relatos, "El caballero invisible" apareció en una edición de regalo no venial hace unos años.
Manfredi escribe estos relatos como entretenimientos, pero también como ensayos para sus novelas. Así, podemos encontrar relatos de arqueólogos en acción y relatos históricos y ficticios, no sólo sobre el mundo antiguo, sino también sobre el Renacimiento italiano o sobre la Italia profunda del siglo XX.
El título Imperio puede inducir a error y pensarse que es una novela histórica (no muy lejana en el tiempo tenemos Imperium de Robert Harris, por ejemplo), pero es una colección de cuentos, entre los cuales hay uno titulado "Imperio" en el que nos ofrece un encuentro entre Escipión y Aníbal años después de la batalla de Zama; el relato, de los más breves, resulta muy interesante y atractivo. Relacionado con el mundo clásico también destaca "El alfarero de Acarnes" sobre un alfarero que realiza una gran vasija decorada que servirá de testimonio y confesión para procesar a Alcibíades en la Atenas de finales del siglo V por la decapitación de los Hermes.
Aquí tenéis la sinopsis de la editorial sobre Imperio: "El encuentro entre Aníbal y Escipión nueve años después de la batalla que dio la victoria a los romanos. El trágico y conmovedor episodio del delicado amor que unió al anciano Miguel Ángel con la poetisa Vittoria Colonna. Una misteriosa espada de oro protagonista de un relato de intriga a medio camino entre la arqueología y la política internacional. Un alfarero de la antigua Atenas, involuntario artífice de la condena del gran Alcibíades... Valerio Massimo Manfredi, autor de célebres novelas históricas, se aventura en el género del cuento, regalándonos estas trece joyas de la narrativa breve. Ya estén ambientados en la antigua Grecia o en el período de entreguerras, en las cortes renacentistas o en las aguas de la laguna veneciana de la actualidad, estas historias revelan la extraordinaria capacidad de Manfredi de volver la historia siempre actual. Y de revelarnos cómo, ya se trate de obreros o de célebres condotieros, el corazón del hombre permanece inmutable a través de los siglos, con sus pasiones, sus miserias y sus grandezas".
De El complot de los Escipiones, del que reconocemos haber leído por ahora sólo "El caballero invisible", la sinopsis es la siguiente: "Tres relatos cuyo hilo conductor son los caminos por los que discurren hombres y civilizaciones. El primero, «El complot contra los Escipiones», transcurre en la via Appia, la calzada romana que conducía de Roma a Brindisi, en tiempos de los Escipiones, el rey Antíoco de Siria y el preciado tributo que debía recorrer esta «Reina de los caminos» desde las tierras de Antíoco. El segundo, «El caballero invisible», transcurre en los últimos tiempos de el Al-Andalus, cuando la conquista cristiana estaba en su momento álgido y los caballeros de la Cristiandad se daban cita en sus tierras para combatir al infiel. Por fin, el escenario del tercero, «La carretera», no podía ser otro que la mítica Ruta 66 que, en vez de conducir a un grupo de amigos a vivir sus sueños de juventud, les arrastra en un viaje de pesadilla".
En nuestra opinión, Manfredi no se muestra tan hábil en los relatos cortos como en las novelas, pero como entretenimiento no están mal.

Valerio Massimo Manfredi: El Ejército Perdido

En el siglo IV a. C. un militar ateniense se embarcó en una expedición que un príncipe persa, Ciro, quería llevar contra su hermano, el rey Artajerjes, para hacerse con el poder del imperio persa. La expedición condujo a 10.000 griegos mercenarios y a un número mayor de tropas persas y de los pueblos nativos de todos los territorios intermedios entre la costa del Mar Egeo de Asia Menor y Mesopotamia. Después de atravesar toda Asia Menor y llegar hasta las puertas de Babilonia, la expedición fue un fiasco, ya que el príncipe murió en el primer combate. Ahora quedaba esperar la suerte de los soldados que, al unirse al príncipe. se rebelaron contra el rey. Estos 10.000 griegos eran temidos como hoplitas, mercenarios máquinas de matar y se les permitió volver a su casa, seguidos, perseguidos y hostigados a través del desierto y de un territorio hostil, teniendo que remontar ríos y valles desde casi el Mar Rojo hasta el Mar Negro en el norte de Asia Menor para llegar finalmente al Mar Egeo.
Esta peripecia histórica fue narrada por ese general ateniense, llamado Jenofonte y el libro es conocido como La Anábasis. Casualmente es uno de los dos autores y una de las obras que hay que traducir en las Pruebas de Acceso a la Universidad de Zaragoza (PAU).
En el 2001 Michael Curtis Ford publicó una novela histórica titulada La Odisea de los diez mil que, lógicamente, cuenta dichos hechos desde la perspectiva y la amenidad de la literatura atual de corte histórico.
Ahora, en de Noviembre de 2008, se ha editado un libro de un gran seguidor y heredero de Ford y uno de los actuales gurús y maestros de la novela histórica, el italiano Valerio Massimo Manfredi; el título es El ejército perdido, y se centra en la figura de Jenofonte para narrar esta odisea.

La sinopsis de la editorial sobre la novela de Manfredi dice: "La historia de una mujer cuyo amor por Jenofonte la empujó a abandonar a su pueblo y acompañarle con el ejército de los diez mil durante una de las campañas bélicas más duras de la Antigua Grecia. La victoria no es el único camino hacia la gloria. 401 a.C. Treinta años de guerra entre Esparta y Atenas han llevado a Grecia al límite de sus fuerzas. En este momento de profunda crisis, Ciro, hermano del emperador persa Artajerjes, decide reunir un enorme ejército de mercenarios griegos, que pasará a la historia con el nombre de «Los Diez Mil». Aunque anunció que su propósito era combatir a las tribus rebeldes, el verdadero objetivo de esta marcha de tres mil kilómetros sigue siendo uno de los grandes enigmas de la Antigüedad. Tras la muerte de Ciro en una batalla, los mercenarios quedaron abandonados a su suerte en un territorio que les era hostil. Poco después, los jefes griegos son aniquilados en una emboscada; Jenofonte, un culto y experimentado guerrero ateniense, toma el mando de la fracasada expedición y emprende el regreso a su patria. A su lado siempre está Abira, una joven tan enamorada de él que había abandonado a su familia y su pueblo para seguirle. El ejército perdido narra la épica aventura de Los Diez Mil y a la vez la historia de un amor incondicional que nunca vaciló ante las mayores adversidades".
Sobre Manfredi en nuestro blog, pincha aquí.
La sinopsis de la editorial sobre La Odisea de los Diez Mil dice: "En el año 400 a.C., tras una larga guerra, Atenas ha sido vencida por Esparta, sus naves destruidas y su ejército desmembrado. Sin embargo, miles de soldados veteranos están dispuestos a seguir luchando, y se forma un ejército de mercenarios que acude a la llamada de Ciro, hermano del rey persa, que pretende hacerse con el trono. Jenofonte, un joven ateniense, discípulo de Sócrates y guerrero, decide unirse al ejército mercenario junto a su fiel esclavo Teo, con el objetivo de alcanzar la gloria y emular las grandes victorias de su padre, uno de los grandes héroes de Atenas. Así es como el ejército de los Diez Mil emprende una travesía épica, de Grecia a Persia, durante varios meses, donde conocerán la gloria con algunas victorias, pero también el sabor amargo de la derrota. El destino llevará a Jenofonte a capitanear a estos valientes veteranos en su regreso a Grecia, desafiando al enemigo, a las tribus hostiles, el rigor del invierno, el desierto, las montañas nevadas y el hambre. La odisea de los Diez Mil es una epopeya magnífica y un episodio heroico de la historia digno de ser recordado, que Michael Curtis Ford recrea con magistral realismo".
Sobre Ford, pincha aquí.
Que las disfrutéis, porque en nuestra opinión es una de las mejores obras de Manfredi, con una buena combinación de historia y de ficción, con su maestría narrativa y su buen manejo de las fuentes históricas. En comparación con la novela de Ford, Manfredi resulta más creativo y más cercano a la ficción, mientras que Ford se muestra más fiel a sí mismo, dejando menos margen a la ficción, salvo en los diálogos, y ateniéndose de manera general a las fuentes a pies juntillas. Ambas son muy buenas obras, merecen la pena y docent delectando.

Emilio Tejera Puente, Cartago: el imperio de los dioses

Con esta novela se estrena en la novela histórica Emilio Tejera Puente. Sin duda, un acierto es la lectura de Cartago: El imperio de los dioses. Aunque el subtítulo no aparece bien reflejado en la novela, el relato de los últimos días de la ciudad africana es atractivo, entretenido, delicado.

Con maestría, su autor sabe combinar los avatares de la historia a través de la narración y de la presencia de personajes históricos (Emiliano Escipión el Africano Menor, Catón el Censor, Masinisa, Gulusa, Asdrúbal, Tiberio Graco, etc.) con personajes secundarios (Shafat, Drusila, Sofonisbe, Yewwaheilon, Mario, etc.) y con tramas personales secundarias que oponen la Historia con mayúscula al sufrimiento de la historia con minúscula de los hombres y mujeres que vivieron los acontecimientos.

En unas pocas hojas al final del libro, Tejera explica en "Aclaraciones" sus fuentes históricas y novelísticas y los aspectos en los que hay invención y creación por encima de la realidad de los hechos históricos. Con ello demuestra su buen manejo de las fuentes y su capacidad creativa como narrados; en cierto modo es de agradecer que "alguien de ciencias" se atreva con "cosas de letras" y sería un buen ejemplo de que ambas cosas no están discutidas.

Uno de los aciertos de la novela es la elección del tema, ya que estamos acostumbrados al tema de la II Guerra Púnica, la de Aníbal, pero nos queda más lejana la III Guerra Púnica, de la que sólo recordamos a grandes rasgos la frase de "Delenda est Karthago" y poco más.

Otro de los aciertos de Tejera es su tono didáctico: se sitúa como un narrador del siglo XXI, completamente omnisciente de los hechos y de la transmisión de los mismos, por lo que, junto a notas explicativas a pie de página, introduce frecuentes digresiones para explicar aspectos del mundo antiguo, digresiones sobre historia (lo griego y lo romano, lo conservador y lo popular en la Roma de Catón, por ejemplo), literatura, cultura y sociedad, no sólo romana, sino también cartaginesa e incluso griega. Quizás en el deje y en el estilo del autor queda la introducción de expresiones como "o.k." o "show", etc., un tanto fuera de lugar, pero que, sin duda, acercan al lector a la narración y al estilo didáctico de Tejera.

En este sentido, la novela ofrece la visión de los dos bandos; así, hay un dicho inglés que viene a decir que la historia tiene dos bandos y miles de versiones; pues Tejera ofrece los dos bandos, romano y cartaginés, pero varias versiones, la de los dirigentes cartagineses y romanos, pero también la versión de los ciudadanos sin nombre para la historia, tanto de Cartago como de Roma e incluso espectadores como Polibio (el historiador ahora personaje de novela en un plano metahistórico y metanarrativo). Con la ficción de estos personajes secundarias la narración adquiere una mayor humanización.

Quizás quede un tanto al margen de la novela, pero que no desentona con el carácter literario de la Antigüedad la introducción de disquisiciones morales que parecen fuera de lugar en varias ocasiones, así como la cita-introducción de una valoración de Gustave Flaubert y su Salambó como medio para potenciar y desarrollar el estudio de Cartago.

Por todo ello y a pesar de todo ello, la novela es un buen ejemplo del desarrollo de la novela histórica entre autores españoles y de la gran calidad de la misma. La recomendamos.

La sinopsis de la editorial, en http://www.debolsillo.com/, dice: "Año 152 a.C. Tras la derrota de Aníbal Barca, la ciudad de Cartago se mantiene como una nación humillada sometida al arbitrio de una cambiante y a cada momento más poderosa República de Roma. Sin embargo, y ante la prohibición de iniciar cualquier guerra, Cartago se dedica a prosperar como potencia comercial y financiera, y los romanos se dan cuenta de que su antiguo enemigo militar es ahora un peligroso rival económico. Frente a esta situación, un sector de los patricios romanos buscará la mejor excusa para disfrazar de conflicto defensivo lo que llevan planificando desde hace ya mucho tiempo: destruir de manera definitiva a Cartago. ¿Por qué odiaban y temían tanto los romanos a esta ciudad -en el pasado poseedora de un extraordinario imperio que casi derrotó a Roma- que se empeñaron en hacerla desaparecer irremediablemente de la Historia, para que nada ni nadie la volviese a mencionar?¿Qué era lo que les asustaba de esta fascinante y cautivadora cultura, cuál era el secreto que podía albergar su último mensaje entre las noches más oscuras, que estuvieron dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de que éste no saliera a la luz jamás? ".

Sobre Emilio Tejera Puente, la editorial nos cuenta: "Emilio Tejera Puente nació en Cádiz y es licenciado en bioquímica. Interesado en la literatura, la historia y el cine, compagina la escritura con el trabajo de investigación en un laboratorio, donde realiza su tesis doctoral. Ha resultado doble finalista del I Concurso de Microrrelatos de la Comunidad de Madrid y quedó finalista en el III Certamen Universitario de Relatos Cortos Booket-Ámbito Cultural, con el relato «La marca». Actualmente reside en Madrid". Podéis visitar su facebook aquí.