Sobre Griegos y Romanos


Impresiones, críticas y recensiones de novelas históricas, documentales y películas sobre las antiguas Grecia y Roma

Michael Curtis Ford, La caída de Roma

De nuevo Michael Curtis Ford (MCF), uno de los más afamados autores de novela histórica, nos ha regalado una novela para el disfrute del mundo romano. La nueva obra, titulada en castellano La caída de Roma (The Fall of Rome), que en cierto modo es una continuación de La espada de Atila (The sword of Attila), ya que la nueva novela comienza con la muerte de Atila.
De manera general, uno de los grandes aciertos de MCF es elegir temas sobre el mundo clásico que, aunque conocidos, no son los más reconocidos por el público en general ni los clásicos (Alejandro, Troya, dinastía Julio-Claudia, Julio César y su época). En este caso aborda el tema del final de Roma a partir de Atila, poniendo en acción a los últimos emperadores (Antemio, Olibrio y Rómulo Augústulo), comandantes y políticos romanos de occidente y de oriente (Orestes, Basilisco, Ricimero) y a jefes hunos y germanos como Atila, Genserico y Odoacro.
A su vez, el verbo fácil y fluido de MCF va acompañado de una buena narración, buenos diálogos y una acción trepidante, constante y bien hilvanada hacia un final que por otro lado ya es conocido por el título y la historia. Su profundo conocimiento de las fuentes y su constante intento por mantenerse fiel a las mismas muestra un trabajo en el que se personifica la historia a través de los diálogos y el retrato de los personajes que dan vida, cuerpo y alma a lo que sólo son nombres en los libros de texto y en los manuales de historia, de manera que, como gran característica y virtud de MCF, la historia se manifiesta en los pasajes narrativos y la ficción en los diálogos.
Una de las cuestiones mejor reflejadas en la novela es el caos político, social y militar que existía al finl del Imperio Romano: las disputas entre los imperios de oriente y occidente, las mezclas de tribus (hunos, germanos varios -esciros, vándalos, ostrogodos, burgundios-), las corruptelas, las traiciones y deslealtades, las ambiciones, las alianzas cambiantes.
Por otro lado, en MCF es una constante y una predilección el retrato del jefe (tanto héroe, como es el caso de Odoacro en esta novela, como villano, como Orestes) con gran psicología, sobre todo en Odoacro; al tiempo, su interés por los aspectos militares y estratégicos se representa con minuciosas descripciones de los preparativos de los asedios, de la configuración de las tropas, del modo de hacer la guerra de hunos, germanos y romanos, de la disposición de la flota, etc. Así, un núcleo importante de la narración será la descripción de batallas (como la de Odoacro contra Ellac), de asedios (como el de Orestes en Soutok o el propio Odoacro en Ticinum Papiae), de fortalezas, de infraestructuras y entrenamientos militares. Así, es notable el esfuerzo por describir los errores millitares y estratégicos de Odoacro y de Orestes en diversas batallas de la obra.
Juntamente con ello, MCF muestra un profundo conocimiento del urbanismo y la arquitectura de Roma al describir sus puentes, edificios principales, vías y barrios.
La acción se centra básicamente en el enfrentamiento entre Atila Flavio Orestes, germano al servicio de Atila y padre del último emperador Rómulo Augústulo, y Odoacro, un guerrero huno, hijo de Edecón, uno de los lugartenientes de Atila, y de una germana escira. El detonante será la muerte de Atila y el robo por parte de Orestes de las riquezas funerarias del rey huno, haciendo culpables a Edecón y sus hijos Odoacro y Onulf que salen ilesos de un ataque (no así su padre).
A partir de aquí, Odoacro llevará una carrera en la que, jurado odio eterno a Orestes (reflejado como un "malo muy malo"), intentará vengarse. En primer lugar, en su huida, se refugiará en el territorio de su madre germana, convirtiéndose en príncipe de los esciros, pero, tras la derrota de estos en un asedio por parte de las tropas de Orestes, Odoacro casi muere. Un ermitaño, Severino, contrapunto lógico y cristiano de Odoacro, le concienciará de su papel en el mundo y le dotará de templanza.
A partir de aquí, Odoacro servirá en el ejército romano como jefe de unas cohortes esciras y estará al servicio del comes Ricimero, un político que, consciente de que no podrá ser emperador por no ser romano, apoyará a cualquier títere para ejercer el mando en Roma.
Paralelamente, Orestes, gracias al dinero del ajuar de Atila, comprará soldados germanos y actuará como Ricimero, sirviendo al mejor postor y al mejor títere con tal de tener el poder sin ostentarlo nominalmente, ya que era germano; su matrimonio con una romana favoreció que su hijo, Rómulo Augústulo, fuera nombrado emperador y fuera su títere.
Mientras que Orestes es un personaje plano, sin evolución, marcado por su ambición y su crueldad, Odoacro se muestra como un personaje complejo, con muchas caras: por un lado es huno y germano esciro; por otro, sirve en los ejércitos romanos, pero acabará con el Imperio Romano; es un huno-germano que lucha con la estrategia de los romanos. En cierto modo, en Odoacro hay un deseo de ser romano, de ser leal, obtener el honor militar, los privilegios, tierras, su modo de vida, pero comprende que no es viable ya ese ideal romano y por eso no quiere ser nombrado emperador y, de hecho, es nombrado Rey de Italia.
El final de la obra resulta agridulce en varios sentidos: Odoacro acaba con Orestes, pero ello supone acabar con el Imperio Romano (en cierto modo, Odoacro es consciente de su victoria y su significado y no mata al último emperador como si no quisiera poner fin a Roma); además, la victoria de Odoacro es temporal, ya que en el epílogo se nos informa de que 17 años después Odoacro morirá a mano de los ostrogodos de Teodorico, tras 4 años de asedio en Rávena, en una traición durante "el banquete de la paz" en un Idus de Marzo.
Os recomendamos muy mucho la lectura de la novela y que disfrutéis pausadamente de la novela.
La editorial la define en su web como "una vivaz y espectacular recreación del declive del más poderoso imperio de todos los tiempos". "MCF construye una extraordinaria epopeya, la vívida y apasionante crónica de una pugna entre civilizaciones que condicionó los rumbos de la historia. Una novela magistral y absorbente, que arroja nueva luz sobre los últimos año del Imperio Romano".
La sinopsis en el libro dice: "Año 467 d. C. El imperio de Atila, que había logrado unir a diferentes pueblos bárbaros, se resquebraja. El propio Atila, conocido como "El Azote de Dios", no se encuentra ya en plenas facultades para gobernar y sus sucesores conspiran para hacerse con el poder. Tras la muerte del temible guerrero, Orestes, uno de sus jefes militares más destacados, roba sus tesoros funerarios, que usa como soborno para asegurarse un puesto de responsabilidad en el ejército romano. Sin embargo, la acusación del robo recae sobre dos hermanos, Onulf y Odoacro. La huida de estos y sus esfuerzos para rehabilitarse abrieron años de épicas disputas, luchas y batallas que abocaron al colapso del mayor imperio de la historia y la caída de la ciudad que fue símbolo de su poder, Roma".
Ya en sus postrimerías, el Imperio romano está en manos de los bárbaros. El propio Atila, debilitado por las escisiones de sus aliados, muere, y el ambicioso Orestes saquea su tumba y acusa de la profanación a sus rivales políticos, los hermanos Omulf y Odoacer. A partir de ahí se sucederán las luchas entre clanes y líderes militares dentro de las propias legiones romanas, hasta culminar en la caída del principal símbolo del poder imperial: la ciudad de Roma.
Sobre Michael Curtis Ford ya hemos hablado en este blog sobre El último Rey y sobre La Odisea de los Diez Mil; pero, por si os interesa, podéis visitar su web en inglés, pinchando aquí. Una breve biografía nos dice: "MCF nació en Washington. Licenciado en lenguas románicas y en ciencias económicas; es un gran estudioso de la Antigüedad Clásica. Sus anteriores cuatro novelas, La Odisea de los Diez Mil, Dioses y Legiones, El Último Rey y La Espada de Atila, le han valido las más elogiosas críticas por parte de la prensa especializada, así como el favor de los lectores. Actualmente vive en Oregón, donde trabaja como escritor y traductor".

2 comentarios:

Gabriel Castello Alonso dijo...

Personalmente, dentro de su carrera como novelista especializado en la antigüedad me gustó mucho más "El Último Rey, su novela ambientada en el Ponto del polémico rey Mitrídates.

No obstante, tengo todos sus libros y hace bien poco compré éste. Me acabé "La Caída de Roma" hace unas semanas y sí que he de decir que los personajes del astuto Ricimero y, sobre todo, Odoacro están muy conseguidos; Siempre se lo ha representado como un bárbaro inculto cuando era más civilizado que algún romano de rancia estirpe.

Es una novela ágil, amena e interesante. Muy recomendable.

Abrazos,
Gabriel Castelló

Griego y Romano dijo...

Hola, Gabriel.
La verdad es que "El último Rey", que ya comentamos en el blog, me pareció muy buena, así como "Dioses y Legiones" sobre Juliano el Apóstata, aunque hace ya unos años que la leí.
Gracias por tus comentarios y un saludo.