Sobre Griegos y Romanos


Impresiones, críticas y recensiones de novelas históricas, documentales y películas sobre las antiguas Grecia y Roma

Jesús Sánchez Adalid, Los Milagros del Vino

Nuestra última lectura ha sido Los Milagros del Vino, última novela de Jesús Sánchez Adalid.  En la web de la editorial Planeta es posible encontrar información sobre la novela y el autor, así como leer el primer capítulo.
Nos encontramos ante una novela de recreación histórica, donde sólo la época y la referencia de Cristo son históricos.  Sánchez Adalid nos crea a través de un personaje, Podalirio, la crisis religiosa y existencial que sufrió el mundo antiguo al inicio del imperio romano, donde los dioses del Panteón no daban solución a los problemas transcendetales de la gente y donde la aparición de cultos orientales (Isis, Mitra, cristianismo, etc.) atrajo a gran parte de la población.
La sinopsis del libro dice: "En la ciudad griega de Corinto del siglo I conviven una compleja amalgama de culturas y creencias. Podalirio, sacerdote del templo de Asclepio, siente que los antiguos dioses han abandonado a la humanidad a su suerte en un mundo gobernado por los viejos ritos y supersticiones. Contempla el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, incapaz de llenar su vacío hasta que un día escucha un relato que cambiará su vida para siempre, un mensaje de confianza en el futuro. Ésta es una historia de búsqueda, de conocimiento, que desvela los misterios de nuestra existencia. 
Con una prosa sugerente, la novela recrea un mundo fascinante en el que tendrá lugar la transformación más importante del pensamiento occidental, una ventana hacia una nueva comprensión de nosotros mismos".
La historia cuenta la crisis transcendental de un sabio, Podalirio, sacerdote del templo de Asclepio en Corinto, médico y filósofo, que en el siglo I siente que los dioses griegos ya no dan respuesta a sus tribulaciones personales y existencialistas sobre la vida, el más allá, la muerte, etc. con una obsesión: los milagros.  Por ello, tras una crisis personal, entre otras cosas provocada por la muerte de su amada Eos, sacerdotisa de Afrodita, que, en una crisis parecida, se hace seguidora de Isis, Podalirio concocerá a unos judios(-cristianos) que le hablan de los milagros de un tal Crestos y le ofrecen la lectura de El buen anuncio.  Fascinado por la lectura y por lo que le cuentan estos nuevos amigos, Podalirio decide viaja a Galilea y conocer de primera mano el testimonio de alguien que conoció a Crestos y convivió con él, Susana.  De sus conversaciones, Podalirio quedará convencido y convertido a la nueva fe.
La verdad es que, si bien el planteamiento es interesante (la crisis de las convicciones religiosas en el imperio romano), la solución de la novela de Sánchez Adalid nos parece un tanto simplista y en ocasiones incoherente.  Desde nuestro modesto conocimiento del mundo antiguo, nos resulta un tanto extraño que un sacerdote tan racional como es dibujado Podalirio y que duda de los milagros de Asclepio, con sólo la lectura del Evangelio se crea a pies juntillas los milagros de otro dios; en ello redunda también la misteriosa conversión del carácter de su mujer, Nana, que siendo muy brusca, gritona y de armas tomar, con sólo hablar un día con los judeo-cristianos se amansa como las fieras.  Además, en la visión del cristianismo primitivo que destila Susana, se transparenta un platonismo que históricamente no es vinculable hasta san Agustín, unos siglos después.
La novela puede estructurarse en dos partes, marcadas ambas por una mujer: la primera está dominada por Eos, la sacerdotisa de Afrodita, amante y amada de Podalirio, que, además de aparecer en ocasiones como la conciencia de Podalirio, representaría la religión griega, una religión más terrenal, más humana en el sentido de encarnar lo físico, la belleza, las pasiones, la acción ;por otro lado, la segunda parte está dominada por Susana, la seguidora del Crestos, que resulta más etérea, más meditativa, también humana, pero en cuanto a la concepción del bien y del mal, de lo psíquico, de lo íntimo.  Es interesante el tratamiento que Sánchez Adalid hace de las dudas de Podalirio, pues, en contrapartida a las creencias de Susana, el sacerdote tiene constantes sueños con su amada Eos, como si la tradición en la que creció no le dejará escapar a unas nuevas creencias y como si el sueño fuera la duda y el aferrarse todavía a su origen.
Con todo, la novela se hace pesada y larga en muchos momentos, pues apenas hay acción y el diálogo resulta en ocasiones forzado; a esta sensación contribuye también el que se fuerce la indicación de alguna noción erudita sin que tal inclusión resulte natural ni a colación del tema que se está tratando.
En suma, hemos de reconocer que la novela nos ha defraudado.
Sobre el autor, en la web podemos leer: Jesús Sánchez Adalid, nacido en 1962, es de Villanueva de la Serena (Badajoz). Se licenció en Derecho por la Universidad de Extremadura y realizó los cursos de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció de juez durante dos años, tras los cuales estudió Filosofía y Teología. Además es licenciado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca. Considerado un escritor polifacético y original, ha conectado con un amplísimo público lector gracias al peculiar tratamiento de sus personajes, a la intensidad de sus experiencias y a los apasionantes periplos que emprenden, verdaderos viajes iniciáticos en busca de su verdad interior. Ha publicado con éxito La luz del Oriente, El Mozárabe, Félix de Lusitania, La Tierra sin Mal, El cautivo, La sublime puerta y El caballero de Alcántara. En 2007 ganó el Premio Fernando Lara por su novela El alma de la ciudad. Colabora habitualmente con RNE, National Geographic/Historia y Vida Nueva.

2 comentarios:

Cuesta dijo...

Me ha parecido una novela magnífica en todos los sentidos. La he leído ya dos veces,la tengo anotada y subrayada, donde encuentro reflexiones y momentos cargados de emoción y de sentido. A mí me ha parecido sobresaliente.

Anónimo dijo...

A mi me ha parecido pesada,lenta,como que te quiere meter el cristianismo con calzador, como se dice en la crítica, que comparto totalmente, Podalirio lee y cree, así de sopetón.
Hace de Susana una Magdalena que enjuga con su cabello los pies de Jesús y sale vituperada del cenáculo.Esto ha sido de traca para mi.
Me encanto El Mozárabe pero aquí desde luego no ha atinado, por lo menos con lo que yo esperaba.