Sobre Griegos y Romanos


Impresiones, críticas y recensiones de novelas históricas, documentales y películas sobre las antiguas Grecia y Roma

Rosemary Sutcliff, El Usurpador del Imperio

Acabamos de leer la entrega intermedia de la saga de los Aquila en Britania escrita por la afamada Rosemary Sutcliff en los años 50 del siglo pasado en su Inglaterra natal. Esta vez el título es El Usurpador del Imperio (The Silver Branch en su título original en inglés).
La primera entrega, El Águila de la Novena Legión, hablaba de la llegada de los romanos a Britania en el siglo I d. C. y la pérdida de dicha legión y el intento de uno de los hijos de sus legionarios, Aquila, por recuperar el orgullo y el honor de su padre y su legión, recuperando el águila del estandarte de la novena robado por los pictos
La tercera entrega, Aquila, el Último Romano, nos contaba cómo otro Áquila en el siglo V veía a los romanos abandonar la isla al mando del general Aecio y, en un último intento de mantener el espíritu romano, se unía a las huestes del caudillo romano-britano Ambrosius para hacer frente a los sajones y al traidor Vortigern.
La entrega intermedia, la que vamos a comentar ahora, El Usurpador del Imperio, está situada al final del siglo III d. C. y nos cuenta cómo dos miembros de la familia Áquila, dos primos lejanos, uno Tiberio Lucio Justiniano, Justino en la novela, cirujano subalterno en una legión en Britania, y Marcelo Flavio Áquila, centurión de una de las legiones del emperador Carausio (de origen celta y de nombre completo Marco Aurelio Mauseo Carausio) en Britania, descubren una intriga comandada por el segundo al mando, y encargado de las finanzas Alecto (de origen germano de la tribu menapia), para derrocar al emperador Carausio.  Carausio enviará a los dos primos al muro de Adriano en un aparente destierro por deslealtad, puesto que Alecto descubre que ambos sabían de su traición y tergiversa los hechos y las versiones para hacerles parecer culpables, pero al poco tiempo, tras enterarse del asesinato de Carausio, deciden desertar de la legión, sabedores de que el nuevo emperador, Alecto, los buscaría para matarlos y eliminar los testigos de su traición.
En su huida, llegarán a Portus Adurni donde un tal Paulino se dedica a mandar a la Galia a los perseguidos por Alecto para engrosar las filas del césar Constancio, a la espera de que este vuelva a recuperar Britania para Roma.  Las aventuras se desencadenan entonces, convirtiéndose ambos primos en los responsable del cuidado y envío de todos los sospechosos de Alecto.  Tras la muerte de Paulino, se encargan de tal tarea, pero al final serán descubiertos por los sajones que apoyaban a Alecto y en una rocambolesca aventura, Flavio y Justino encontrarán un águla de bronce sin alas, el Águila perdida de la Novena Legión que su antepasado Áquila había guardado en el hypocaustum de su casa y que, como leyenda, se contaba que había sido recuperda y escondida.
Ante la inminente llegada de dos contingentes, bajo el mando del césar Constancio  y su segundo Ascleiodoto, para enfrentarse a Alecto, Flavio y Justino agruparán a unos 80 hombres como fuerzas de apoyo, exploración y caballería, por su buen conocimiento de la zona y se presentarán bajo el estandarte de la legión perdida.  Su honrosa participación en la batalla y en el sitio y defensa de Calleva les llevará a volver al servicio oficial bajos las águilas, esta vez, al servicio de Constancio.
Como las otras dos entregas de la trilogía, Sutcliff demuestra el por qué de tantos premios como escritora de novela histórica y juvenil y el por qué se le consideró como uno de los 100 escritores más influyentes de la literatura inglesa del siglo XX.
Narración intrépida, con sensibilidad (la preocupación por la descripción de detalles que despiertan los sentidos, como los olores, colores, sonidos es sorprendente), evitando lo escabroso, sin recreación en lo sangriento, reconstrucción magistral del mundo romano-britano, humor, ..., son elementos que hacen de la autora y de su trilogía una pequeña delicia.
Como curiosidad, la razón de ser del título original, The Silver Branch ("La rama de plata"), hace referencia a que Carausio tenía un bufón en la novela, llamado Cullen, que tocaba un instrumento de plata en forma de rama de manzano con manzanas; cuando muere Carausio, Cullen buscará a Flavio y Justino durante dos años para entregarles una carta en la que el emperador reconocía que ambos tenían razón al acusar a Alecto y que los alejaba de la corte para que no murieran a manos del traidor; cuando Cullen los encuentra sigue llevando su rama de plata, donde guardaba la carta, y con ella a cuestas, pedirá ser el portaestandarte del águila perdida de la legión en la mini-legión de los 80 despojados.
No queremos extendernos más: lo aquí dicho es extensivo a El Águila de la Novena Legión y a Aquila, el Último Romano, y vice versa, lo allí dicho es aplicable a El Usurpador del Imperio; disfrutadlas.
La sinopsis en la web de Plataforma Editorial dice: "El Imperio vive momentos peligrosos con todas sus fronteras amenazadas por los pueblos bárbaros. También Britania está bajo el constante asedio de los sajones. Pero contra ellos se ha erigido la voluntad del autoproclamado emperador Carausio que se ha apropiado de la púrpura imperial y que desea la supervivencia de la Britania romana. A su servicio se encuentra el cirujano militar Justino y su primo, el centurión Flavio. Por casualidad descubren una conspiración contra el emperador, urdida por su hombre de confianza Alecto, pero se ven desterrados a un lejano puesto fronterizo. Allí se enteran del asesinato de Carausio y de la entronización de un nuevo emperador, el usurpador Alecto. Temiendo por sus vidas, deciden huir y se integran en una red clandestina de agentes al servicio de Roma, con la que prepararán la llegada de las legiones del césar Constancio y el derrocamiento del usurpador. Con la ayuda de desertores y perseguidos, levantarán una vez más el estandarte de las Águilas para que el Imperio siga vivo en Britania durante algunos siglos más.  
Segunda parte de la trilogía que ha vendido un millón de ejemplares y ha sido traducida a 15 idiomas. La autora se encuentra entre los 50 escritores británicos de la segunda mitad del siglo XX más importantes, según The Times. Kevin Macdonald, director de El último rey de Escocia, estrenará próximamente una película basada en la primera parte de esta trilogía".
Sobre la autora, Rosemary Sutcliff, podéis leer aquí una pequeña nota bibliográfica al hilo de las recensiones de la primera y de la tercera entregas de la saga de los Aquila en Britania.

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